10N: régimen agotado, hartazgo creciente

Las nuevas elecciones no resolverán los viejos problemas. Hay que dar vuelta todo.   La segunda ronda de consultas de Felipe VI con los partidos políticos, sentenció que ninguno de los candidatos cuenta con apoyos suficientes para ser presidente. Luego de cuatro meses de idas y vueltas se consumó el fracaso de la investidura de Pedro Sánchez (PSOE), quedó sepultada la Legislatura y habrá nuevas elecciones el 10 de noviembre. Serán las segundas en siete meses y las cuartas en cuatro años, un caso único en Europa .

Hay un debate cruzado por la responsabilidad de la proclamación fallida. Pedro Sánchez acusa a Podemos porque “ha bloqueado por cuarta vez la investidura de un socialista”. Pablo Iglesias (Podemos) señala a Sánchez: por preferir a Ciudadanos (Cs) y “Querer ser presidente a cambio de nada”. Gabriel Rufián (ERC) los cuestiona a ambos porque “han perdido la oportunidad histórica” de lograr un “gobierno de izquierdas”. El derechista “Trío de Colón”: PP, Cs y VOX apunta al PSOE argumentando que nunca tuvo intención de acordar y su estrategia siempre fue volver a las urnas. En este marco, la última Sesión de Control al Gobierno se transformó en plataforma de relanzamiento de la campaña por los votos.

Que los de abajo le impongan a los de arriba su propia agenda política y social, como el 15M.

La repetición electoral no ha caído bien, la “gente de a pie” se está hartando. Hay malestar por la parálisis de gobierno, porque no se resuelven problemas sociales como los bajos salarios y pensiones, los contratos basura amparados en las reformas laborales, los recortes en salud y educación y los alquileres son imposibles de pagar. Encima, el gasto que implica volver a votar es grande y se podría utilizar con otro destino. ¿Cuál será el resultado? La socialdemocracia pide que los españoles “hablen aún más claro” y les den una ventaja más amplia que la recibida en la elección del 28A, cuando obtuvieron 123 escaños. De arranque, las encuestas vuelven a dar como ganador al PSOE. Sin embargo, nadie tiene garantías de que las elecciones no compliquen más aún el escenario o le den nuevo impulso a la derecha.

Desde el 2015 a la fecha hubo elecciones repetidas, investiduras fallidas, mociones de censura, hace más de un año que no hay presidente electo en el cargo. Existe una crisis sostenida en el tiempo, que no resolverá la elección de tal o cual presidente, por eso no hay que apoyar a los candidatos de la burguesía y el régimen. Menos aún, optando por un supuesto “mal menor” que siempre termina siendo igual o peor de malo. La perspectiva del Estado español es complicada por la inestabilidad política, la desaceleración de la economía, la sentencia del Juicio Farsa y el cimbronazo que causará el Brexit, entre otros temas.

Ante esta realidad, los partidos del régimen hablan de la necesidad de realizar reformas constitucionales, pero sólo quieren poner parches. Hay que ir al fondo de las cuestiones: el régimen del ´78 está agotado, no puede brindar opciones progresivas a los problemas políticos, sociales y económicos de las grandes mayorías. Es necesario que irrumpan en la escena los trabajadores y el pueblo. Que los de abajo le impongan a los de arriba su propia agenda política y social, como el 15M. Como lo hicieron los pensionistas, el movimiento feminista y los catalanes por el derecho a la autodeterminación y la libertad de los presos políticos y exiliados. Para lograr cambios importantes, es indispensable que el malestar político se transforme en movilización callejera masiva, desobediencia civil y huelgas generales que sacudan la pasividad de las centrales sindicales. Además, éstos son los mejores antídotos para derrotar a la derecha y a la ultra allí donde asomen la cabeza.

…hace falta construir una nueva alternativa política de izquierda, consecuente, anticapitalista…

Hay que dar vuelta todo porque las instituciones monárquico-parlamentarias heredadas del franquismo son antidemocráticas, anti obreras, sirvientes del Ibex 35 y la UE. El pueblo tiene derecho a debatir y decidir democráticamente sus propios destinos en una Asamblea Constituyente, Libre y Soberana. No depositamos ninguna confianza en partidos como el PSOE, PP, Ciudadanos y VOX. Por otro lado, Podemos ha dilapidado gran parte de la simpatía que había conquistado. Su adaptación al régimen se ha vuelto a expresar en el abandono de la movilización, la intención de gobernar en una coalición con el PSOE y en su bochornosa apelación a la mediación del rey para lograrla.

En el Estado español hace falta construir una nueva alternativa política de izquierda, consecuente, anticapitalista, que impulse la movilización y la lucha por un gobierno socialista, de los trabajadores y el pueblo, que rompa con la Unión Europea con la estrategia de una libre Federación de Estados Ibéricos. Es por lo que nos organizamos en SOL, como integrantes de la Liga Internacional Socialista.

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