Cataluña: docentes y personal de apoyo en lucha por la educación pública y condiciones dignas
L@s trabajador@s de la educación y la salud están dando un gran ejemplo de lucha, por sus derechos laborales y por la educación pública. Hay que apoyarlos, unir las luchas y exigir a las direcciones sindicales mayoritarias de la clase trabajadora la convocatoria a asambleas y huelga general.
Una masiva huelga y movilización del sector educativo catalán expone la precarización estructural de la escuela pública. Docentes y personal de apoyo reclaman salarios dignos, más recursos y el reconocimiento de su labor, enfrentando un acuerdo insuficiente del Govern y levantando una perspectiva de lucha unitaria en defensa de lo público. Los médicos y equipo de la sanidad también siguen en lucha. Hay que unir todos los reclamos en una sola lucha y exigir la convocatoria a la huelga general con el pliego de las necesidades de l@s y trabajador@s.

Precarización y reclamos
La huelga docente evidencia una doble crisis: salarial y estructural. Los trabajadores denuncian la pérdida del poder adquisitivo y rechazan las propuestas de aumentos insuficientes ante el costo de vida. Y también enfrentan una sobrecarga laboral creciente, producto de la falta de recursos, la burocratización y la expansión de la llamada “escuela inclusiva” sin el personal necesario. Reclaman reducción real de ratios, más recursos materiales y humanos, y menos tareas administrativas.
El personal de apoyo -especialmente quienes trabajan con alumnos con necesidades especiales- denuncia más precariedad aún: contratos inestables, recortes de horas, exposición a situaciones complejas sin reconocimiento laboral y exclusión de la plantilla educativa. Luchan por ser considerados plenamente trabajadores de la educación y no como un servicio externo.


Las acciones de lucha: huelga, movilización y cortes
La respuesta del sector ha sido contundente. Durante una semana se desarrollaron huelgas con alto seguimiento, según el gobierno, rondaron el 30-40% pero contando con servicios mínimos y bajas; mientras que los sindicatos convocantes lo elevan al 70-80%. Y hubo movilizaciones masivas que terminaron en Barcelona con decenas de miles de manifestantes tomando las calles.
Las acciones incluyeron cortes de carreteras, marchas desde distintos puntos del territorio y concentraciones frente al Parlament, mostrando un importante grado de organización y combatividad. Lejos de limitarse a una protesta testimonial, el movimiento ha advertido que el conflicto continuará si no se reabre la negociación.
El rol de los sindicatos
La huelga fue impulsada por sindicatos como USTEC, CGT, Intersindical y Professors de Secundària, que rechazan el acuerdo firmado por las direcciones sindicales burocráticas de CC.OO. y UGT con el Govern. El pacto de los sindicatos del régimen y que son la representación minoritaria de las trabajadoras (sólo representan el 22% del personal) fue rechazado con una consulta a todo el personal impulsado por otros sindicatos, donde votó el 52% del personal (más de 42.000 docentes) e o 98% votaron rechazar el acuerdo -presentado como “pacto de país”- por insuficiente. La base docente se mantiene firme, democrática y combativa mientras la burocracia sindical convalida reformas parciales y sin consultar.
Radicalizar la lucha y enfrentar el ajuste
El conflicto educativo en Catalunya no es un hecho aislado, sino parte de un proceso más amplio de ajuste, desinversión, recortes y privatización de los servicios públicos. La negativa del Govern a ampliar sustancialmente el presupuesto educativo muestra los límites de una gestión subordinada a las restricciones fiscales. La resolución del conflicto no puede depender de negociaciones parciales, sino de la profundización de la movilización, la extensión del conflicto a otros sectores -como ya se vio con la confluencia con trabajadores de la salud- y la adopción de un programa que priorice las necesidades sociales por sobre los límites presupuestarios.
Por la unidad de todos los trabajadores de la educación y la defensa de lo público
Uno de los elementos más progresivos del proceso es la tendencia a la unidad: docentes, personal de apoyo, administrativos y otros sectores educativos comienzan a confluir en una lucha común. Este es el camino a seguir y profundizar, con asambleas democráticas y coordinación. La incorporación de los auxiliares y trabajadores invisibilizados es clave para superar la fragmentación y construir una fuerza capaz de imponer sus demandas.
La defensa de la educación pública exige un programa unificado: aumento salarial acorde al costo de vida, reducción de ratios, inversión masiva en recursos, incorporación de todo el personal como parte de la plantilla educativa y el fin de la precarización. Solo mediante la organización desde abajo, la unidad de todos los trabajadores y la continuidad de la lucha será posible enfrentar el ajuste y conquistar una educación pública verdaderamente inclusiva, al servicio de las mayorías trabajadoras. Y por supuesto, exigiendo a los burócratas generales que en vez de negociar a espaldas de los trabajadores llamen a asambleas para preparar una huelga general con el pliego de demandas más urgentes de la clase trabajadora.
Desde SOL somos parte de las luchas y las apoyamos para que triunfen en el camino de conformar una nueva dirección democrática y combativa de los trabajadores.
