A 40 años de su asesinato: Yolanda González ¡Presente, ahora y siempre!

El 1º de febrero de 1980 es un día que siempre recordaré con tristeza. Y con furia.  Con la misma la furia que sentimos todes sus compañeres, aquel 2 de febrero cuando su cuerpo apareció sin vida en un descampado. Su asesinato fue uno de los más brutales perpetrados durante la Transición. Nuestra compañera Yolanda González Martín era una joven estudiante y militante del Partido Socialista de los Trabajadores (PST, partido integrante de la corriente internacional trotskista impulsada por Nahuel Moreno), había nacido en Bilbao, País Vasco, en el año 1961.

Yolanda empezó a militar muy joven, a los 16 años ya era activista en su escuela. Era una de esas jóvenes valientes que en la España post franquista protagonizaban movilizaciones en defensa de la educación pública y encierros estudiantiles. Que apoyaban las luchas de la clase trabajadora que enfrentaba los primeros años de una Transición pactada entre la Unión de Centro Democrático de Adolfo Suárez, el Partido Popular de Manuel Fraga, el Partido Socialista Obrero Español y el Partido Comunista de España; todos amparados y bendecidos por el Rey Juan Carlos y por la Iglesia Católica, siguiendo el diseño del régimen ideado por el dictador Francisco Franco.

Era una de esas jóvenes valientes que en la España post franquista protagonizaban movilizaciones en defensa de la educación pública y encierros estudiantiles.

Eran los primeros años de una Transición que ya empezaba a atacar a los trabajadores, las mujeres, la juventud y las nacionalidades. En el año 1978, Yolanda se mudó a Madrid y siguió siendo parte de la lucha estudiantil. En el año 1979 ingresó al PST. Y en diciembre de ese año la conocí en Madrid y junto a otres compañeres del PST, compartíamos reuniones y movilizaciones que llenaban de lucha las plazas y avenidas madrileñas. Nunca olvidaré su sonrisa, su alegría, su fuerza y su rebeldía que eran parte activa en la construcción del joven partido que estábamos construyendo.

La noche del 1º de febrero de 1980, Yolanda fue secuestrada, torturada y acribillada a balazos. Su cuerpo apareció al día siguiente. Fue el “Batallón Vasco-Español”, una organización fascista del País Vasco, que se adjudicó el asesinato. Por este y otros tantos asesinatos, era evidente que el franquismo y sus sirvientes seguían enquistados en el aparato del estado y en las fuerzas de seguridad. Con represión, ataques y el asesinato de Yolanda el régimen, que estaba muy preocupado, pretendía derrotar la lucha estudiantil y detener el surgimiento de nuevas organizaciones revolucionarias como el PST. Pero no lo lograron.

La respuesta fue contundente. Una impresionante huelga estudiantil paralizó las clases en Madrid y en Bilbao, reclamando la investigación del asesinato y el castigo a los responsables. Como resultado, a los cinco días, fueron detenidos los autores materiales del asesinato: eran mercenarios a sueldo de un partido de extrema derecha, Fuerza Nueva. El PST exigió que se detenga también al fascista llamado Blas Piñar, Secretario General de Fuerza Nueva, como autor intelectual del asesinato. El día que empezaba el juicio, con enorme valentía, los militantes del PST hicimos guardia y nos movilizamos al Juzgado para evitar que las bandas fascistas lo impidieran.

Emilio Hellín, autor material del crimen, fue condenado a 43 años de prisión y otros tantos para sus cómplices. Fuerza Nueva fue proscripta para siempre y desapareció como partido político. Pero la presencia del franquismo en la justicia y en las fuerzas de seguridad seguían vivas. Por eso Hellín logró escaparse dos veces de la cárcel ayudado por sus amigos fachas, luego consiguió cambiar su identidad en los propios registros del Estado, y solo cumplió 14 años efectivos de prisión.

Pero esto no es todo. En el 2013 una investigación periodística reveló que Hellín tenía una agencia de inteligencia en la que dictaba cursillos a los guardias civiles y policías, y que estos “servicios educativos” eran pagados por el Ministerio del Interior del Estado español. Además, actuaba como perito científico en la Audiencia Nacional. La impunidad que el régimen monárquico-parlamentario le siguió brindando a sus amigos no tiene límites y, de hecho, se extiende hasta el presente. Con el paso de los años fueron quedando evidentes los estrechos vínculos entre Hellín y la desaparecida Fuerza Nueva y las instituciones de Estado.

Cambiaron los gobiernos, pero bajo la estricta tutela de la monarquía pactada en 1978, todos ellos atacaron los derechos de los pueblos, de los trabajadores, de las mujeres y de la juventud. Y lo siguen haciendo. Pasaron muchos años, pero nunca pudieron borrar la memoria de Yolanda, su lucha y la de su partido, el PST. Yolanda y el PST están hoy presentes junto al millón de personas que se movilizaron en la Diada en Catalunya, que exigen su derecho a decidir sus destinos y se enfrentan a la Guardia Civil y a la Policía. Yolanda y el PST siguen vivos en las marchas de los pensionistas, en las de los trabajadores de la salud, en las luchas de las mujeres por sus derechos.

Para los asesinos de ayer y de hoy no hay olvido ni perdón en ningún lugar del mundo.

Los enemigos de ayer son los mismos enemigos de hoy: la derecha, la ultraderecha y los que blanquean su accionar. Los que siguen defendiendo el mismo régimen moldeado por el franquismo para salvar al sistema capitalista. España sigue sacudida hoy por una profunda crisis política. Se arman y se desarman gobiernos y alianzas, pero ninguna de ellas da respuestas a las necesidades del pueblo y las nacionalidades. Con nuestres compañeres de SOL (Socialismo y Libertad) reivindicamos la lucha y la historia del PST y la memoria de Yolanda. Y exigimos que el nuevo “gobierno de coalición progresista” y la “Justicia” castiguen a los responsables materiales, intelectuales y políticos del asesinato de Yolanda y de todos los ocurridos durante la Transición y la dictadura.

 

Hoy muchos de los que compartimos la militancia en la misma organización con Yolanda integramos distintas corrientes políticas en varios países del mundo. Pero estemos donde estemos, no la olvidaremos. Por eso saludamos los distintos actos unitarios que se realizan y la presentación del libro L@s Amig@s de Yolanda, realizado por compañeres que fueron del PST.

Han pasado cuatro décadas, podrán pasar mil años y desde nuestra Liga Internacional Socialista nos seguiremos encargando de que las nuevas camadas de revolucionarios la conozcan, la homenajeen y sigan su ejemplo militante. Estará en nuestros corazones y nuestros puños apretados, como les compañeres del PST de Argentina detenidos y desaparecidos. Para los asesinos de ayer y de hoy no hay olvido ni perdón en ningún lugar del mundo. Yolanda González ¡Hasta el socialismo siempre!

Carlos Maradona (MST-Argentina)

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