El asesinato de Arif Wazir: ¡La lucha continuará!

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Por Sher Wazir

El viernes 1 de mayo, Arif Wazir, líder del Movimiento Pashtun Tahafuz (PTM), recibió tres disparos de asaltantes desconocidos cerca de su casa en Wanna, Waziristán. Fue herido de gravedad y trasladado a un hospital local. Luego fue trasladado a Dera Ismail Khan y después al hospital PIMS de Islamabad para recibir tratamiento. Desafortunadamente, sucumbió a sus heridas al día siguiente. Arif Wazir proviene de la tribu Ahmadzai Wazir de Wana, Waziristan. Era el primo hermano del camarada Ali Wazir, el principal dirigente del Movimiento Pashtun Tahafuz, marxista y Miembro del Parlamento pakistaní.

Según las fuentes, Arif fue el decimoctavo miembro de su extensa familia asesinado por terroristas conocidos localmente como “buenos talibanes” (como la gente común se refiere a las facciones talibanas apoyadas por el Estado paquistaní). En 2007, siete miembros de su familia, incluyendo su padre Saadullah Jan y su tío Mirza Alam (el padre de Ali Wazir) fueron asesinados en un enfrentamiento con los terroristas talibanes. En abril de 2017 fue arrestado luego de una manifestación que dirigió contra la falta de disponibilidad de servicios de internet en Wanna Waziristan.

Cuando el PTM surgió en enero de 2018 contra años de operaciones militares y violaciones de derechos humanos en áreas tribales, Arif le brindó todo su apoyo. En una manifestación en Wanna en marzo de 2018, dijo: “Los pashtun abandonaron sus hogares para permitir que el ejército tomara medidas contra los terroristas, pero ahora son tratados como extraños en los puestos de control militares y ni siquiera se les permite poseer casas y propiedades”. Posteriormente fue arrestado bajo el Reglamento de Delitos Fronterizos (FCR) por organizar una manifestación. El 3 de junio de 2018, grupos talibanes progubernamentales atacaron a Ali Wazir, Arif Wazir y partidarios del PTM en Wanna. Arif Wazir y docenas de otros partidarios del PTM resultaron heridos.

Después de la fusión de las FATA (Áreas Tribales Administradas Federalmente) con la provincia vecina de Khyber Pakhtunkhwa, se anunciaron elecciones para la asamblea provincial. Arif Wazir también se postuló en las elecciones por el distrito KP-114. Sin embargo, un mes antes del comicio, fue arrestado y no pudo realizar su campaña debidamente. Más adelante fue puesto en libertad por orden de la Comisión Electoral de Pakistán. A pesar de tales obstáculos, reunió 10,272 votos contra los 11,114 del candidato del PTI, Naseerullah Wazir.

Desde la aparición del PTM, Arif Wazir ha sido arrestado y puesto tras las rejas regularmente, tanto que en los últimos dos años había pasado 15 meses de su vida en diferentes cárceles. Se convirtió en uno de los líderes más venerados del movimiento, junto a Ali Wazir, Mohsin Dawar y Manzoor Pashteen. El movimiento expuso las realidades de las llamadas operaciones militares llevadas a cabo en la región FATA. Se reveló que el verdadero propósito detrás de años de operaciones militares no era eliminar a los terroristas y talibanes, sino eliminar a las facciones talibanes rebeldes e instalar talibanes “buenos” en su lugar, ya que Pakistán tiene una larga historia de cultivar grupos militantes para sus objetivos estratégicos. Miles de personas inocentes fueron asesinadas, desplazadas y sus propiedades saqueadas y destruidas. Las gente fue hostigada y humillada constantemente en los puestos de control de las fuerzas de seguridad. Las áreas “despejadas” (de “terroristas”) fueron entregadas a militantes talibanes progubernamentales que atacaron despiadadamente a Ali Wazir y sus camaradas, y a cualquiera que desafiara sus actividades terroristas en la zona.

El crecimiento del PTM es una manifestación de la profunda privación y explotación nacional y étnica que prevalece en Pakistán. Aunque las demandas de este movimiento se limitan a la liberación y comparecencia ante los tribunales de personas “desaparecidas forzosamente”, la compensación por las propiedades destruidas y el cese del acoso y la humillación en los puntos de control, el fenómeno del movimiento fue mucho más allá. El PTM ha sacudido a grandes sectores de la sociedad pashtún, especialmente la juventud.

El movimiento realizó manifestaciones masivas en todo el país que atrajeron a miles de jóvenes. Su onda expansiva fue mucho más allá de los enclaves tradicionales pashtunes y atrajo a otras nacionalidades oprimidas, clases trabajadoras y jóvenes revolucionarios de otras etnias y nacionalidades. Los altos mandos del poder estatal se aterrorizaron de la inmensidad del movimiento. Recurrieron a todo tipo de calumnias en su contra, desde etiquetarlos como agentes contratados por potencias extranjeras hasta calificarlos de simpatizantes terroristas. A pesar de todas estas maniobras, el movimiento energizó a un número considerable de jóvenes en todo el país.

Pero no todos los movimientos pueden continuar por un período de tiempo indefinido. Sin un programa claro y viable, los partidarios y trabajadores del movimiento se desorientan. El movimiento comienza a menguar. Las clases dominantes retroceden de la conmoción inicial y contraatacan. El año pasado, un destacado líder de PTM, Arman Luni, fue asesinado en Loralai, Baluchistán durante una pelea con la policía local. Ambos parlamentarios del movimiento, Ali Wazir y Mohsin Dawar, fueron arrestados bajo falsos cargos de terrorismo y encarcelados durante tres meses. En enero de este año, el líder del movimiento Manzoor Pashteen también fue arrestado. ¡Y ahora la más reciente provocación es el asesinato de Arif Wazir! El asesinato de Arif Wazir es un claro acto de provocación de la élite gobernante. Quieren instigar a la juventud pashtún a actos de aventurerismo que proporcionarían a los gobernantes una excusa útil para aplastar el movimiento física y políticamente. La dirección del movimiento no debe perder la calma. Tienen que diferenciar sus amigos de sus enemigos. Deben saber que sus verdaderos amigos son las clases oprimidas de esta tierra y no los gobernantes de ningún país. Tienen que confiar en el potencial revolucionario de las masas trabajadoras oprimidas. Solo un movimiento colectivo de todas las masas oprimidas puede poner fin a esta sangrienta carnicería.

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