¡Si ganan lxs trabajadorxs de Nissan, ganamos todxs!

La nacionalización bajo control obrero es el mejor futuro posible y necesario por una salida estable y de fondo.

Nissan ha tomado la decisión de cerrar la planta de la Zona Franca en Barcelona, la más importante en el Estado español, y a sus dos centros productivos: Montcada i Reixach (chapistería) y Sant Andreu de la Barca (bastidores). También se verán afectadas las unidades de I+D, el centro de recambios y el centro logístico del puerto. Se mantendrán en funcionamiento las plantas en Ávila y Cantabria, que abastecen de piezas de recambios a las plantas de Renault en España y en Francia.

Las argumentaciones son que “la planta es inviable”, “el difícil entorno del sector”, que se cierra por “los desafíos globales” y que “Nissan ha arrojado pérdidas por primera vez en once años”. Según Gianluca de Ficchy, presidente de Nissan Europa, es una medida irreversible porque requeriría de una enorme inversión. Se inicia un periodo de negociaciones en el que se establecerán los plazos y las condiciones del proceso, cuyo costo de cierre, según estimaciones de las autoridades será de 1.000 millones de euros.

Nissan pactó nuevas condiciones con los socios de la Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi: el reparto del mercado en zonas geográficas, la asignación de las nuevas tecnologías a desarrollar en el futuro por cada integrante y la reducción de costos de producción en un 40%. Renault será la marca de referencia en Europa, con el dominio sobre las operaciones industriales; Nissan encabezará las actividades en China, Norteamérica y Japón y Mitsubishi se quedará con Oceanía y el Sudeste asiático. Nissan se encargará de la futura generación del Qashqai (segmento SUV C), fabricado en Sunderland, Inglaterra y Renault,  se encargará del segmento B-SUV (Captur) y de las furgonetas. La planta de Sunderland, que emplea a 7.000 personas, también está bajo amenaza de cierre, ya que según el director de operaciones, Aswani Gupta, “no es viable” si no se llega a un acuerdo de libre comercio con la UE que evite los aranceles, luego del Brexit.

El mercado financiero percibió a Renault como la gran ganadora del reparto y sus acciones subieron más de un 17%, frente al 5,5% de Nissan. La empresa francesa recibe una fuerte presión del gobierno de Emannuel Macron para repatriar producciones, como condición a cambio de recibir futuras ayudas millonarias. En Renault también hay ajustes y despidos, por eso miles de personas se manifestaron en el norte de Francia, tras el cierre de una planta que daba empleo a 2.100 personas y quieren trasladar a 70 kilómetros. Los anuncios indican que habrá más despidos tanto en ese país como en otros.

Lo que menos le importa a la empresa y a su consejero delegado Makoto Uchida, es que dejarán en la calle a 3.000 trabajadores directos y que afectarán a otros 20.000 indirectos. Después de haber reducido la plantilla en 1.600 personas en 2008 y despedir a otras 600 en 2019, han dado el golpe de gracia. Es un hecho grave, además de la pérdida de empleos, la actividad de Nissan representa el 7% de toda la industria catalana y el 1,3% del PIB. En el sector de la producción automovilística no sucedía algo similar desde el 2011, cuando cerró Santana, dos años después del retiro de Suzuki.

Lo que menos le importa a la empresa y a su consejero delegado Makoto Uchida, es que dejarán en la calle a 3.000 trabajadores directos y que afectarán a otros 20.000 indirectos.

Las autoridades saben que tienen un gran problema económico y social entre manos, por eso el Gobierno de España convocará a la Generalitat de Catalunya, el Ayuntamiento de Barcelona, Consorcio Zona Franca y las centrales sindicales a analizar la situación y estudiar diferentes escenarios posibles. Pedro Sánchez considera que el cierre es una «decisión irracional» que deja a la empresa fuera del gran «mercado común europeo». El president Quim Torra (JxCat), la alcaldesa de Barcelona Ada Colau (En Comú Podem) y la alcaldesa de L´Hospitalet, Nuria Marín (PSC) han expresado su preocupación y su voluntad de aportar soluciones. Pero, como han señalado algunos representantes de lxs trabajadores:  “Nos han dejado morir”, “Los políticos han reaccionado tarde y mal”.   Como dice un comunicado del Comité de Empresa, hay que garantizar que «no se olviden del reclamo» con el paso de los días.

Hay una cuestión fundamental: debatir cuál es la solución. Para el vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, (ERC): “Quizá deberíamos abandonar la idea de la subvención y pensar en una entrada de capital conjunto para tener más incidencia sobre las decisiones de las multinacionales, ya que piden que haya aportación pública”. Sin embargo, hay varios hechos que señalan la necesidad de una salida más de fondo, la patronal japonesa ha recibido de la Generalitat 25 millones de euros en los últimos 15 años y eso no ha impedido que ajuste y se vaya cuando le venga en ganas.   

Nissan debería devolver cada céntimo que recibió de las arcas públicas como regalo de los gobiernos burgueses para garantizar sus ganancias, hay que expropiarle sus bienes sin indemnización y nacionalizarla, volcando fondos para reactivar la producción bajo el control de sus trabajadorxs. Si no es así, sólo habrá remiendos parciales e inestables. Las multinacionales de la globalización recogen ganancias millonarias durante décadas y cuando un ejercicio fiscal les da alguna pérdida, negocian un nuevo reparto del mercado con otros explotadores, hacen sus maletas y se van. No les importan ni las familias, ni el trabajo, ni nada. No se trata solamente de la patronal japonesa, todas las patronales son iguales, porque responden a la esencia del sistema capitalista basado en la ganancia. El capitalismo no es “humanizable” ni “social”, hay que derrotarlo y construir un modelo socialista.

… las centrales existentes, tienen que llamar a realizar asambleas para votar un plan de lucha y huelga general.

La nacionalización, que acertadamente también plantea la CUP, es posible y necesaria. Desde la profundización de la crisis de la economía capitalista detonada por la Pandemia, se ha puesto en debate permanentemente, como un fantasma que recorre Europa aunque hasta ahora han sido más advertencias que realidades. Actualmente ante la profundización del deterioro de las condiciones de vida, el gobierno de “coalición progresista” se encuentra en una verdadera cruzada para darle a sus acciones carácter de importantes “medidas sociales”. Por eso, no es extraño que el vicepresidente Pablo Iglesias (Unidas Podemos) haya dicho en Comisión Parlamentaria: “No tengo ningún problema en hablar de este tema. Las nacionalizaciones son perfectamente posibles en la Constitución española y no son ni de izquierdas ni de derechas”. En su amplio abanico de promesas, Iglesias planteó la derogación total de la reforma laboral y la necesidad de implementar una renta básica universal, entre otras tantas medidas que no se cumplieron y se quedaron en paliativos sociales muy limitados.

Lxs trabajadorxs están en huelga indefinida desde el 4 de mayo.  Con la confirmación de la pérdida de su fuente de trabajo, quemaron cubiertas en los accesos a las plantas, se concentraron en los concesionarios La Maquinista, Nissan Motor Llansà, Nissan Romauto, Nissan Granollers y cortaron la Gran Vía y desde abajo cantan con fuerza “Guerra, guerra, guerra, Nissan no se cierra”. Nosotros nos hemos solidarizado con los reclamos obreros y llamamos a seguir aportando para fortalecer el Fondo de Resistencia. La huelga indefinida ha sido convocada por el Comité de Empresa (CC.OO., UGT, USOC y CGT), pero no ha alcanzado para hacer que la patronal retroceda. Es una lucha difícil, pero no está dicha la última palabra. Por eso, hay que ir más allá, las centrales sindicales que están representadas en el Comité y todas las centrales existentes, tienen que llamar a realizar asambleas para votar un plan de lucha y huelga general. Por las fuentes de trabajo, la derogación de toda la reforma laboral y los derechos de lxs trabajadorxs. Con la ocupación de las plantas, la extensión de la huelga a Renault y otras automotrices. Una gran movilización unitaria a los centros de poder en Barcelona ayudaría a que nadie se desentienda del problema. Es fundamental que la solidaridad concreta se extienda en los barrios cercanos a las plantas, en Catalunya y el Estado español, también a nivel internacional, haciendo acciones de repudio en cada país y boicoteando los intereses de Nissan. Sólo depositamos confianza en la lucha y la movilización de lxs trabajadorxs para diseñar un futuro para Nissan. Hay que pararles la mano ahora! Para que ganen lxs trabajadorxs y las patronales no puedan hacer lo mismo en otras fábricas y lugares de trabajo. Hay haceno avancen ajustando, dar vuelta la tortilla y que la crisis la paguen los capitalistas. Si ganan lxs trabajadorxs de Nissan, ganamos todxs.

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