Fortalecer las luchas obreras, una tarea de todxs

La crisis obliga a lxs trabajadorxs a defenderse ¿Qué medidas adoptar? Es un tema de debate permanente.

Ante la debacle de la economía capitalista las patronales ajustan a la plantilla, cierran fábricas, recurren primero al ERTE y luego al ERE para el despido definitivo; así están dejando a miles de personas en paro. Después de enriquecerse durante años pagando salarios bajos, con las reformas laborales diseñadas a su conveniencia y recibiendo subsidios gubernamentales millonarios; empacan sus máquinas, bajan la persiana y se retiran con sus ganancias. No les importan las graves consecuencias que causan en las familias trabajadoras ni en la sociedad.

Hay oficinas y establecimientos en donde las patronales se valen de la situación para bajar salarios, recortar derechos y exigen un “mayor esfuerzo” -como sí el realizado hasta ahora fuera poco- para “mantener la empresa a flote”, aprovechándose del temor a la pérdida del empleo.  Cuando hay atropellos, los jóvenes, las mujeres y los inmigrantes siempre se encuentran entre los más perjudicados. Lamentablemente, en muchos casos, el Comité de Empresa hace silencio o apenas se mueve, es necesario exigirles que asuman su responsabilidad, que pongan la cara y organicen la lucha, porque quedarse callado y de brazos cruzados es la peor opción.

Al mismo tiempo, hay ataques patronales a los que se está respondiendo con huelgas, movilizaciones y acciones de todo tipo que se repiten en distintas regiones del Estado español. Hay reclamos en: NISSAN, ACCIONA, Bosch, Glass-Saint Gobain, Nobel Plástiques Iberia, Alcoa, Cádiz, hospitales, universidades y colegios. En algunas ocasiones se ganan y en otras hay resultados contradictorios que dejan un sabor amargo. Seguramente, habrá más reclamos en el futuro inmediato, por eso es importante intercambiar opiniones sobre el balance de los conflictos, para repetir lo que salió bien, corregir lo que salió mal y hacer lo que no se hizo cuando era necesario. Sí reflexionamos entre todxs, las conclusiones serán más trabajosas, pero seguramente más acertadas y útiles. Es en este sentido que aportamos nuestras opiniones.  

1.¿No hay fuerza? Sí la hay. Lxs trabajadorxs expresan su bronca con movilizaciones, huelgas y acciones para defender su fuente de trabajo y sus condiciones laborales, incluso restándole tiempo a su familia y a sus asuntos personales. Está claro que esta vez, los ajustes son para todxs, incluso para los que durante años no tuvieron problemas. Voluntad de lucha hay, se ha expresado con fuerza en NISSAN y en otros conflictos. Y, si hay huelgas, movilizaciones, unidad de acción y medidas contundentes, ¡Se puede ganar!

2. ¿Hay que suavizar los reclamos? En algunas ocasiones, los discursos de los dirigentes burocráticos van más lejos de lo que realmente hacen. Con mentiras y maniobras empujan a lxs trabajadorxs a no adoptar medidas contundentes, que se plantean como sinónimo de “cagarla” o de no actuar con “responsabilidad”. Sí te quedas sin trabajo ¿de qué sirven las medidas testimoniales? A las patronales les dan aire y a los funcionarios gubernamentales les brindan margen para formular compromisos formales o mirar hacia otro lado. Muchos dirigentes sólo llaman a “guerra, guerra, guerra” cuando las cartas ya están echadas porque el conflicto está debilitado, con lo cual no hay tal “guerra”;  mientras que los activistas más combativos reclaman acertadamente medidas decididas desde mucho tiempo antes. Debatir y votar un plan de lucha en asamblea, es el mejor camino para eludir las maniobras y movilizarse hasta las últimas consecuencias. En el conflicto de Saint Gobain conservaron sus fuentes de trabajo a partir de adoptar medidas contundentes. Para ganar, hay que radicalizar los métodos de lucha.  

3. ¿Sirve luchar lugar por lugar? Con distintas excusas los dirigentes burocráticos se esfuerzan por mantener los conflictos separados. Sí tenemos reclamos y enemigos en común, estar divididos no sirve para nada, debilita a la clase trabajadora. La solidaridad entre trabajadorxs tiene que superar las distintas ramas de la producción y sectores sociales, apelando a lxs vecinxs, lxs estudiantes y las mujeres. Más allá de que las patronales a veces tienen roces, en definitiva, defienden los mismos intereses por eso, a la “coordinadora patronal” hay que contraponerle la coordinación obrera.

4. ¿El problema son los sindicatos? No es así. Frente a las campañas para no afiliarse, hay que hacer debates claros: el individualismo favorece a los poderosos, el problema no es la organización obrera, sino los dirigentes que la hacen burocrática, servil al Estado y a los empresarios. No hay que destruir las organizaciones obreras sino exigirles a los dirigentes que se pongan a la cabeza de los reclamos y sí no lo hacen, hay que cambiarlos. Y cuándo esto no es posible en forma rápida, es totalmente lícito crear organismos democráticos independientes al servicio de la lucha y la coordinación. Lxs trabajadorxs tienen que organizarse como mejor les parezca.  

5. ¿Se puede confiar en todos los dirigentes sindicales? Siempre hay excepciones, pero los que se encuadran en las centrales sindicales mayoritarias y responden ciegamente a sus cúpulas, terminan siendo correa de transmisión de las patronales y los gobiernos. Con sus maniobras de confusión o vendiéndose, traicionan a sus propios compañeros. A veces actúan a cara descubierta y otras utilizan un discurso combativo que luego no concretan. En NISSAN UGT y CCOO. presentaron el acuerdo como un triunfo que no fue tal y, lamentablemente, la CGT terminó avalándolo, por esto y su desempeño en la lucha de acciona, un amplio sector de trabajadorxs les retiró su confianza. Sólo hay que confiar en la propia fuerza movilizada de lxs trabajadorxs.

6.¿Los cargos son incuestionables? Es falso. Los cargos electos no implican ejercer un verticalismo obediente. Los delegados deben estar al servicio de la lucha y de los mandatos de asamblea. Las decisiones no se pueden tomar entre las paredes de los despachos patronales ni sindicales. Nadie mejor que los propios involucrados para debatir y decidir colectivamente qué hacer. Los cargos deben ser revocables si no se cumplen los mandatos de asamblea. Y cuándo hay negociaciones ¿por qué no se eligen representantes de asamblea para acompañar a los delegados? ¿por qué las mujeres que son parte fundamental de la lucha no están integradas como corresponde? Que la base decida todo en asamblea y elija cuando quiera a sus dirigentes.

7. ¿Hay dos tipos de plantilla? Otra división que hay que liquidar es la que se fomenta para separar a los trabajadores “fijos” de los “subcontratados” a quienes no se les respetan derechos y se los trata como empleados de segunda categoría. Esto sólo favorece a los intereses patronales, como se vio con claridad en el conflicto de NISSAN, el en cual los trabajadores de ACCIONA, los “Invisibles”, quedaron relegados en sus derechos, en medio de acusaciones cruzadas entre las dos empresas. Mismo techo, mismo derecho. La unidad de los trabajadores en lucha no debe debilitarse.

8. ¿Con qué agenda obrera? Los reclamos son variados, pero hay algunos problemas que unifican a la clase trabajadora: evitar los cierres y despidos, anular la reforma laboral, aumentar los salarios, eliminar el trabajo en negro y la precarización y trabajar en condiciones de seguridad para evitar contagios de Covid-19 son algunos de ellos. El atropello patronal, las necesidades incumplidas y la existencia de reclamos ponen a la orden día la exigencia de una medida unificada, convocada por CCOO. , UGT y las otras centrales sindicales, es una necesidad indispensable que los dirigentes están soslayando. ¡Huelga general y movilización nacional!

9. ¿Es negativo formular propuestas políticas? No lo es. Los burócratas usan como excusa “no meter la política en el sindicato” pero ellos lo hacen solapadamente. Y, aunque no lo hicieran, con esa actitud fomentan que la clase trabajadora no influya, ni decida su propio destino, cuando la crisis capitalista sistemática hace que lo poco que se consigue hoy con un gran esfuerzo, se pierda mañana ante una nueva crisis o ataque patronal. La primera obligación es impulsar la más amplia unidad de acción para ganar, pero eso no implica que todxs seamos lo mismo, ni que opinemos igual. Por eso, es necesario respetar todas las visiones políticas, menos las fascistas, fomentar la libre expresión y hacer a un lado el pensamiento único. Luchar codo a codo contra los cierres y despidos, por la derogación de la reforma laboral, es imprescindible plantear soluciones transicionales, como la apertura de los libros contables, el reparto de horas de trabajo y la nacionalización de las empresas que cierran bajo control obrero, sólo para tomar algunos ejemplos. Lxs trabajadorxs también tenemos que hacer política y propuestas alternativas.

Estas son nuestras opiniones. Se pueden compartir o no. Las formulamos como un aporte más para debatir y buscar entre todos el mejor camino para ganar, mientras seguimos apoyando e impulsando las huelgas, las movilizaciones y las acciones de la clase trabajadora.

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