Mujeres polacas: “Esto es una guerra”

Es la consigna con la cual las mujeres rechazan la reciente prohibición de abortar por malformación fetal. Apoyemos su lucha.

El partido ultraderechista Ley y Justicia (PiS en polaco) le solicitó a la justicia que imposibilite el derecho al aborto en caso de malformación del feto. Y el tribunal Constitucional polaco le dio la razón, sin importarle la situación que atravesamos las mujeres, agravada por la ocurrencia de la pandemia.  

En el 2016 nuestras hermanas polacas salieron a las calles vestidas de negro y con paraguas para protestar contra el recorte al derecho al aborto. Esas imágenes recorrieron el mundo y conmovieron tanto a las personas como a las organizaciones feministas que fuimos solidarias con la huelga y los reclamos para evitar que se recorten derechos de las mujeres. Como en Andorra, como en la Argentina de los pañuelos verdes y en otros países, nos sentimos unidas en la lucha. Algo que debemos reeditar.

Polonia ya contaba con una de las leyes de aborto más restrictivas de Europa. Hasta el pasado 22 de octubre, el aborto estaba permitido en caso de grave riesgo para la salud de la madre, violación, incesto y mal formación fetal. Con la justicia imposibilitando el aborto en caso de malformación del feto hay un grave retroceso que coloca a Polonia entre los países en los cuales ser mujer y decidir sobre tu cuerpo es una contradicción ilegal. La justificación para tal aberración fue que este tipo de interrupciones del embarazo “legalizan la eugenesia”.

No por casualidad, la decisión ha sido tomada por un tribunal presidido por la jueza, Julia Przylebska, nombrada después de la reforma judicial del PiS, que facilitó su llegada al cargo erosionando la ya debilitada independencia de la Justicia. La sentencia también ha sido criticada por numerosas asociaciones que velan por los Derechos Humanos, la comisionada de DD.HH. del Consejo de Europa, Dunja Mijatovic, y hasta el ex primer ministro polaco y ex presidente del Consejo Europeo Donald Tusk,  la han calificado de «villanía política«; «lo que ha hecho el tribunal es hacer legal la tortura contra las mujeres», explicó la activista y periodista Maja Staśko.

Otro actor que se encuentra detrás de este nuevo avasallamiento al derecho a decidir es la Iglesia Católica. Aunque ha fingido que no tiene nada que ver con la petición del PiS, sus templos han sido los primeros señalados por la enorme dependencia entre el poder ejecutivo y el eclesiástico. De hecho, el ultraconservador arzobispo de Cracovia, Marek Jedraszewski, saludó el «veredicto que desde hacía tanto tiempo esperábamos. Matar a un feto enfermo o incurable es anticonstitucional».

En un país donde el 97% de los abortos legales durante el 2019 han sido justamente por malformaciones fetales, esta restricción es un claro mensaje contra la libertad de derechos de todas las mujeres y pondrá en riesgo tanto la salud de la madre, como del/la recién nacidx. Es por ello que la organización Strajk Kobiet, la asociación feminista que lidera las protestas contra el veto al aborto en el país, ha organizado este miércoles 28 de octubre una huelga general de mujeres para mostrar su indignación y total rechazo a la sentencia del Tribunal Constitucional de restringir al máximo la interrupción del embarazo. Bajo el lema: “Esto es una guerra” y utilizando como símbolo un rayo rojo con el fondo negro miles de mujeres han salido a las calles.

Con el dibujo pintando en el rostro, en pancartas y en diversos lugares, las polacas luchan por recuperar los derechos de la mujer, en un país donde se están dando importantes pasos hacia atrás en materia de igualdad. Recordemos que hace pocos meses más de 100 ciudades polacas se declararon «libres de ideología LGBTI», lo que allanó el camino para que las personas gays, lesbianas, bisexuales y trans sean perseguidas. De hecho, el gobierno del ultraderechista Andrzej Duda, que es apoyado por el PiS, anunció que dará dinero a esos municipios para que lleven adelante su nefasta tarea.

Si bien no se sabe cuántas mujeres han secundado la huelga, lo que sí está claro es que se trató de una iniciativa sin respaldo de ningún sindicato y que tuvo amplia aceptación en todo el país. De esta manera y por séptimo día consecutivo, a pesar de la amenaza del creciente número de contagios por COVID-19, miles de personas han vuelto a protestar contra el fallo del Constitucional.

En 2016 las mujeres lograron frenar el avance derechista y ultracatólico, pero esta situación nos demuestra que no podemos bajar la guardia, ni retroceder en la lucha por más conquistas, puesto que este sistema siempre va a tratar de recortarnos derechos y libertades. Es por ello que desde Juntas y a la Izquierda y SOL en la Liga Internacional Socialista nos solidarizamos y apoyamos el reclamo de las mujeres polacas. Es inadmisible que en pleno silgo XXI siga habiendo países en los que las mujeres no podamos decidir sobre nuestros cuerpos con total libertad. Nos sumaremos a las manifestaciones porque, si tocan a una nos tocan a todas. Que capitalismo y patriarcado caigan juntos.

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