¡Si ganan los trabajadores de la educación, ganamos todos!
Los trabajadores están dando un gran ejemplo de lucha que hay que apoyar y extender. Hace falta un gran movimiento en defensa de la educación 100% pública, de calidad y con plenos derechos laborales.
Nork Gérard Florenson
Las bases deciden NO
El personal de la educación respondió claramente NO al preacuerdo del 29 de mayo entre el departamento de Educación del Govern de Catalunya y los sindicatos mayoritarios. Hubo un amplio rechazo entre los docentes de primaria, una ajustada aprobación en secundaria y, nekazaritza intentsiboa, un rechazo masivo por parte del personal no docente, olvidado tanto por los acuerdos como por la consulta. Este resultado, que sorprendió a los “observadores” en Catalunya, en el Estado español y en numerosos países, se tradujo inmediatamente en un fortalecimiento de las movilizaciones.
La pregunta tenía el mérito de la claridad: aceptar el preacuerdo votando SÍ o, en caso de voto negativo, comprometerse a realizar las huelgas necesarias. Lo positivo es que, tras el rechazo, parece recomponerse una amplia unidad sindical. La portavoz de USTEC, el sindicato mayoritario en Catalunya que había participado en el preacuerdo afirmó que tomaba en cuenta el resultado de la consulta y llamó a reforzar la presión para obligar al departamento de Educación a realizar nuevas concesiones. La CGT, por su parte, desea que se reconstruya el frente sindical común para continuar la lucha.


La primera enseñanza de lo que está ocurriendo en Catalunya es que la “base”, los trabajadores movilizados y organizados en sus asambleas generales, tiene la capacidad no solo de rechazar los acuerdos alcanzados en las cúpulas, sino también de obligar a las direcciones sindicales a retomar el camino de la lucha. Una reflexión que merece ser considerada en otros sectores y más allá, en todos los sitios en donde los burócratas justifican su pasividad apelando a una supuesta falta de iniciativa de la clase trabajadora.
Los problemas del preacuerdo
La cuestión salarial fue colocada en primer plano por el Gobernatu (PSC-PSOE)para presumir de sus grandes esfuerzos y por una parte de la prensa para denunciar que estos docentes, ya supuestamente privilegiados, eran demasiado exigentes. Hala ere, si se observan los aumentos propuestos, distribuidos a lo largo de cuatro años, los sindicatos no firmantes han demostrado que no solo no compensan las pérdidas acumuladas de años anteriores, sino que, zer gehiago, sin una indexación salarial vinculada a la inflación, esas mejoras podrían evaporarse rápidamente.
Otro eje de la lucha es la contratación de personal, y no únicamente de docentes. La reducción de las ratios —menos alumnos por clase y más personal en los centros educativos— es indispensable para responder a las necesidades y garantizar una enseñanza de calidad para un alumnado diverso. Se puede hablar indefinidamente de “integración” o debatir sobre una “Catalunya de 10 millones”, pero la clave reside en el fortalecimiento del servicio público. Desde esta perspectiva, las propuestas del Gobernatu son insuficientes porque no tienen en cuenta el déficit acumulado ni la necesidad de reparar los daños provocados por años de recortes.
Más allá de las plantillas, son las condiciones de trabajo las que generan la indignación del personal: el deterioro de las instalaciones (todavía existen numerosas aulas prefabricadas), la falta de aislamiento térmico —sin mencionar la ausencia de climatización— que convierte el trabajo en una tarea imposible durante las olas de calor. El preacuerdo dejaba completamente al margen al personal no docente, como los trabajadores administrativos y de servicios, el personal de atención educativa, los educadores y quienes se encargan de las actividades de ocio. ¡Se trata precisamente de los colectivos peor remunerados y más precarizados! La fuerte sensibilidad del profesorado respecto a la defensa de la lengua catalana, cuestionada por la justicia españolista, también se ve afectada por la ausencia de apoyo por parte del Gobernatu.
¿Qué perspectivas tiene la lucha?
Será necesario golpear con fuerza porque la respuesta de la consejera de Educación del Gobernatu, Esther Niubó, fue igual de categórica: no está dispuesta a ir más allá del preacuerdo y la posición mayoritaria del profesorado no parece importarle. ¿Quién puede dudar de que esta intransigencia cuenta con el respaldo del presidente “socialista” Salvador Illa? Para la supuesta izquierda, más allá de los discursos grandilocuentes, existen otras prioridades antes que la educación, la sanidad y la vivienda, servicios vitales para la población pero que los capitalistas consideran gastos innecesarios.
Sin duda, la proximidad de las vacaciones escolares puede influir sobre la movilización, pero también existen condiciones favorables. Salvador Illa está atrapado en las negociaciones para lograr la aprobación de su presupuesto y preferiría evitar toda esta agitación social, visible y comentada más allá del Principado. Gainera, desconoce cómo podrían reaccionar sus socios —COMMUNS y ERC, ambos con dificultades internas— si el departamento de Educación mantiene su postura inflexible. Es posible que la firma del preacuerdo por parte de USTEC, sindicato vinculado a ERC, tuviera precisamente el objetivo de evitarle estos problemas, pero la jugada no ha salido como esperaba.
El inicio de la huelga del personal de bibliotecas viene a reforzar la movilización. Y las acciones no se limitan a los paros laborales. Todo el mundo ha visto la fuerza de las manifestaciones y ha medido el impacto de los bloqueos. Gainera, los sindicatos, especialmente la CGT, que ya ha dejado claras sus intenciones, movilizarán sin respetar treguas ni por la visita del Papa, ni por el paso del Tour de Francia, ni por el Gran Premio de Fórmula 1… Todo ello promete generar un importante clima de tensión.
¡Catalunya no está aislada!
No solo la movilización del profesorado del País Valenciano es intensa, sino que los sindicatos de la educación de la Comunidad de Madrid también están entrando en la lucha por los salarios y las condiciones laborales. No solo los días que quedan hasta las vacaciones escolares serán agitados, sino que una “tregua estival” parece poco probable. No hay intención de aflojar la presión y es necesario preparar para el próximo curso una gran huelga unitaria en todo el Estado español, que involucre a toda la comunidad educativa, sus trabajadores, alumnos, padres, a las organizaciones barriales, culturales, sociales y políticas, con el apoyo de los sindicatos. En el camino de triunfar con los reclamos y forjar nuevos dirigentes democráticos y combativos.


Sí ganan los docentes darán un gran ejemplo a seguir, tanto para incentivar reclamos en distintos sectores de trabajadores postergados como para ponerle límites a la supuesta “izquierda” que gobierna con apoyo de otros “progresistas”. Hace falta un gran movimiento en defensa de la educación 100% pública, de calidad y con plenos derechos laborales ¡Sí ganan los trabajadores de la educación, ganamos todos!
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