Hermanas Khachaturyan: de víctimas a acusadas

Tres jóvenes mujeres rusas sufren por el machismo patriarcal enquistado en las instituciones rusas.  El cadáver apuñalado de Mikhail Khachaturyan, de 57 años, fue encontraron la noche del 27 de julio de 2018 en la escalera de la casa 56, calle Altufevskoe de Moscú, donde vivía la familia. Las hermanas Angelina, María y Crestina Khachaturyan confesaron el hecho y fueron detenidas el 28 de julio.

El caso podría llegar a Tribunales en agosto de 2019. Para la fiscalía se trata del “asesinato de un grupo de personas en una conspiración preliminar”. Creen que mientras el padre dormía, las tres niñas lo hirieron con objetos previamente preparados.

Las defensas afirman que las acciones fueron espontáneas, en defensa propia ante las agresiones paternales. Un examen demostró que el último ataque fue poco antes de la muerte, cuando el padre castigando a las hijas por el desastre en la casa, las llamó a su habitación y les roció la cara con gas pimienta.

El abogado Alexey Parshin afirma que, de acuerdo con la decisión del pleno de 2012 de la Corte Suprema: “El artículo está diseñado de tal manera que no es necesario que la violencia sea en un momento particular. Si una persona entiende que inevitablemente continuará, en este caso tiene derecho a la defensa”. Con respecto a las hermanas Khachaturyan, se puede hablar de torturas que duraron varios años. “La violencia tuvo un carácter continuo, se renovó constantemente. Sus acciones tenían como objetivo romper esta cadena”.

La vida previa

Mikhail Khachaturyan impuso reglas hogareñas que sus familiares tenían que seguir. Era muy violento e inestable, algo que fue confirmado por vecinos, profesores, amigos de las chicas y padres. Amenazaba a sus hijas con armas (se encontró un arsenal en su apartamento). No se sabe exactamente cómo se ganaba la vida, se dice que tenía vínculos con personas poderosas.

Le comenzó a pegar a su esposa cuando ella tenía 19 años, embarazada del primer hijo, a quién intimidó y echó de la casa a los 15 años. Posteriormente, expulsó a su mujer y le prohibió la comunicación con sus hijas. Aunque este salvaje agresor fue varias veces denunciado, la policía lo negó. Según afirmó la mamá de las chicas, su ex esposo tenía amigos en la fuerza de seguridad.

La investigación demuestra que empezó a acosar sexualmente a sus hijas poco después de echar a la madre de ellas. Estando de vacaciones una de las hermanas intentó suicidarse después de ser forzada por su padre a tener sexo oral. Fue rescatada por los médicos. Las chicas contaron que les incitaba al sexo en grupo.

Vivían como esclavas, su padre tenía un timbre que tocaba cada vez que necesitaba algo: traer comida, abrir la ventana etc. En 2018 Khachaturyan prácticamente no las dejó salir de su casa ni ir al colegio. Esto motivó quejas de las profesoras pero los servicios sociales no tomaron las medidas necesarias, por eso están siendo investigados a instancias de los abogados.

Machismo patriarcal

El sobrino de Mikhail Khachaturyan se hizo famoso «limpiando» la imagen de su tío y amenazando a las chicas. La madre de Mikhail, abuela de las chicas, desalojó a una de ellas del apartamento donde habían vivido todos juntos.

En las cadenas oficiales se transmite la opinión de que las hermanas son mentirosas y deben ser condenadas. Un grupo de jóvenes misóginos hizo una acción exigiendo la extensión de la medida preventiva, amenazando a las chicas, a quienes las defienden y a los abogados.

Violencia de género

En 2017, el presidente Vládimir Putin firmó una ley despenalizando las palizas en la familia, que ahora se consideran un delito administrativo y no penal. Dado que el concepto de “violencia doméstica” no está en la legislación, es imposible determinar el número exacto de víctimas. Se estima que la violencia ocurre en una de cada cuatro familias rusas.

En Rusia se necesita una ley contra la violencia doméstica. La abogada en el área de violencia de género y activista de derechos humanos Alena Popova, ha estado haciendo campaña por su adopción, ya ha recogido más de 400 mil firmas. Se requieren: órdenes de seguridad, programas hacia los agresores, sistemas de refugio, contención económica y social de las víctimas y formación con orientación de género a todo nivel.

#NiUnaMenos

Las hermanas Khachaturyan no representan el único caso en el que se termina acusando perjudicando gravemente a las víctimas, en los últimos dos años fueron condenadas más de tres mil mujeres. El 3 de julio en Krasnodar, un jurado condenó a Kristina Shidukova de 28 años, por matar a su esposo, que se emborrachaba y le pegaba. Cuando el esposo de Alena Verba se emborrachaba y le pegaba, ella lo denunciaba, pero sus alertas fueron ignorados. Finalmente, él la mató de 20 puñaladas, dejando a su hijo Nikita de siete años junto al cuerpo de la mamá. Margarita Gracheva sobrevivió milagrosamente, luego que su esposo le cortara las muñecas de ambas manos. Cómo estos, hay muchos más lamentables ejemplos.

El accionar negligente y machista de las instituciones colocan a las mujeres en situación de indefensión o ante una cruel disyuntiva: matar o morir a manos de un hombre violento. Cínicamente, el portavoz del presidente, Dmitry Peskov, se refirió a un informe de Human Rights Watch, afirmando que las historias de decenas de víctimas no representan una situación general.

Campaña solidaria

Amigos y familiares de las hermanas, colectivos feministas, sociales y políticos, entre ellos el Movimiento Socialista de Rusia, están realizando una campaña amplia, significativa y que sigue ganando impulso. La han tomado como propia, activistas de derechos humanos, psicólogas, bloggers y celebridades, como el cantante del grupo System of a Down, Serge Tankian. En el «Teatro.doc» de Moscú hubo lecturas sobre la violencia sufrida por las hermanas.

El 5 de julio, se celebró una velada poética feminista y se escribieron cartas solidarias. En Moscú y otras ciudades, se hacen plantones individuales y grupales casi todos los días. El 24 de julio pasado, hubo acciones en 21 ciudades del mundo, entre ellas: Nueva York, Berlin, Helsinki, Barcelona, Toronto, Londres y Munich, porque sí tocan a una, tocan a todas. Ya más de 220 mil personas han firmado una petición al jefe del Comité de Investigación exigiendo detener el procesamiento.

Nosotras tenemos grabado a fuego que «Sí tocan a una, tocan a todas»  por eso, organizaciones de distintos países que integramos la Liga Internacional Socialista nos hemos sumado a la campaña. Difundimos el reclamo #FREEKHACHATURYANSISTER en websities, redes sociales y tomamos fotografías en apoyo a las hermanas. También realizamos una acción informativa en la Plaza Sant Jaume de Barcelona. Llamamos a extender la campaña por: ¡Libertad a las hermanas Khachaturyan! ¡Aprobación de la ley contra la violencia de género en Rusia! Sigamos luchando hasta que el patriarcado y el capitalismo caigan juntos.

  

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