Lucha feminista, lucha política y anticapitalista

Ni las elecciones ni las instituciones de gobierno deben enchalecar el poder movilizador de las mujeres.  Luego de años de reclamos del movimiento feminista, en 2017, bajo el gobierno de Rajoy, se aprobó el Pacto de Estado contra la Violencia de Género. Aun siendo justamente criticado por un amplio sector de organizaciones por su redacción y por lo ínfimo del dinero que se destina, sigue en vigencia. En lo que va del 2019 se han registrado 81 muertes, con lo cual la suma total, que en España se registra desde el año 2010, ha llegado a un total de 1067 mujeres asesinadas por hombres.

Con el presupuesto en ejecución, el gobierno «feminista» del PSOE continúa destinando a los ministerios y administraciones tan sólo 220 millones de euros. El Consejo de Ministros realizado el 9 de agosto pasado, renovó para el 2020 la asignación de los fondos del Pacto con una partida consolidada de 20 millones de euros para cada Ayuntamiento. Según un documento de la Secretaría de Estado de Igualdad del Ministerio de la Presidencia, el dinero se reparte de la siguiente manera: un fijo de 689€ por municipio y una cantidad en función del número de habitantes, que supone 0,18€ por persona.

Las instituciones del régimen levantan las banderas del feminismo para “quedar bien” ante la sociedad que reclama o para ganar votos, nada más.

Cuando hay sobrante (el año pasado quedaron seis millones de euros), «se distribuye uniformemente» entre los 392 ayuntamientos que están adscritos a Viogen, el sistema policial de seguimiento integral de las víctimas. Los fondos se dividen con el criterio de la densidad poblacional, es decir, a más habitantes, más dinero. Por eso, Madrid recibió 589.720,71 euros y el Vallisoletano San Pelayo 698,72 euros.

En definitiva, el Pacto es apenas un parche ante las graves deficiencias en los derechos de las mujeres. Cuando se aplica, se le destina una cifra totalmente insuficiente e, increíblemente, sobra dinero. Cuando sobra, no se reparte con acuerdo a un criterio de necesidad, sino administrativo. El paquete entero es una muestra más de la formalidad con que se toman los derechos y las necesidades de las mujeres. Las instituciones del régimen levantan las banderas del feminismo para “quedar bien” ante la sociedad que reclama o para ganar votos, nada más. Es un feminismo de la boca para fuera.

Históricamente, las grandes conquistas del feminismo se lograron con huelgas y acciones contundentes. El largo camino que queda por recorrer no debe ser cooptado por las instituciones que pretenden acotarlo, limar sus aristas más reivindicativas y desviarlo de las calles a los despachos. Por eso, es tan necesaria la participación de las mujeres en los espacios políticos de poder. Y cuando hablamos de mujeres, nos referimos a aquellas que entendemos que la lucha por conquistar la igualdad va ligada a la lucha por derrotar al sistema que genera todas las violencias. No queremos que a los lugares de tomas de decisión lleguen los del “Trifacho” PP-Ciudadanos-VOX, enemigos declarados de nuestros derechos, con sus representantes como Cayetana Álvarez de Toledo o Inés Arrimadas. Ni “feministas” Carmen Calvo o Ada Colau.

…hay que movilizarse con una estrategia, con el objetivo de dar vuelta todo.

Necesitamos mas feministas anticapitalistas en los parlamentos y los ayuntamientos. Mujeres que no acepten a la Iglesia como institución hegemónica, que no se vistan de feministas solo cuando hay un femicidio, sino que luchen en la calle codo a codo contra las desigualdades de este sistema, todos los días. Es urgente aumentar el presupuesto y si no logran aprobar los PGE, que transitoriamente saquen dinero de otras fuentes, por ejemplo, de multas a las grandes empresas y bancos que no cumplan con la igualdad de derechos.

Hay que exigir a los gobiernos y a la justicia que llamen a las cosas por su nombre: los asesinatos de hombres a mujeres se llaman femicidios. Esto implica tomar las medidas necesarias para evitarlos, castigar a los responsables cuando ocurran y que el Estado brinde las coberturas de apoyo social y económico indispensables para las víctimas.
Desde Juntas y a la Izquierda hemos elaborado un programa de medidas transitorias para los problemas actuales. Pero no se puede ser corto de miras, hay que movilizarse con una estrategia, con el objetivo de dar vuelta todo. Es decir, luchar junto a la clase trabajadora para que el patriarcado y el capitalismo caigan juntos, podamos ser libres de la explotación y la opresión a la que nos somete el sistema. En las próximas elecciones españolas no nos dejemos engañar, no confiemos en aquellos que se hacen los feministas de la boca para afuera y gobiernan para mantener el statu quo.

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