Nuevo gobierno, viejo régimen

Nuestra opinión sobre la investidura de Pedro Sánchez, la situación política y los desafíos de los revolucionarios.  El martes 7 de enero, en la segunda votación de diputados definida por mayoría simple, Pedro Sánchez ha sido investido presidente del Reino de España por un escaso margen: 167 votos por el sí, 165 por el no y 18 abstenciones. La coalición entre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Unidas Podemos (UP) contó con el apoyo determinante de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Euzkal Herria Bildu (EH Bildu) y el Partido Nacionalista Vasco (PNV). Ya ha prometido el cargo sobre la Constitución ante Felipe VI y la próxima semana dará a conocer la composición definitiva del nuevo gobierno. El “Trío de Colón”, que componen el Partido Popular (PP), Ciudadanos (Cs) y Vox volvió a perder. Aunque sus voceros Pablo Casado, Inés Arrimadas y Santiago Abascal compiten entre sí, expresaron al unísono el discurso ultraderechista de Vox: insultos, xenofobia, antifeminismo y defensa de la monarquía.

¿Qué tipo de gobierno surgirá? Hay distintas opiniones al respecto. Para el “Trifacho” asumirán los “comunistas, destructores del régimen y la unidad de España”. Lo cierto es que el compromiso del PSOE es concretar una mesa de diálogo sobre la cuestión nacional, las inversiones y una consulta “no un referéndum de autodeterminación”, sobre la base que “No se va a romper España y no se va a romper la Constitución”. Es claro que el PSOE sólo defiende las autonomías limitadas y no manifiesta intenciones de cambiar, por eso apoyó la aplicación del 155. Por su lado, la sociedad entre la socialdemocracia y la centroizquierda se autodefine como un “Gobierno de coalición progresista “, que es el primero con estas características desde la transición. A partir de la firma de pactos programáticos «con acento social», anunciaron que anularán la ley de reforma laboral, derogarán la ley mordaza, tomarán medidas favorables a los trabajadores, los pensionistas, las mujeres, los inmigrantes y el medio ambiente. Incluso se comprometieron a dejar sin efecto la reforma laboral de Mariano Rajoy, algo que no surge de lo escrito ya que sólo mencionan algunos artículos de ella. Aun si cumplieran, se trata de medidas de carácter limitado que ni rozan el rechazo a los dictados económicos del bloque imperialista, de grandes ganancias de los banqueros y empresarios.

…gobierno burgués, proimperialista europeo, defensor del régimen del ´78 y del sistema capitalista.

Es mejor evitar los eufemismos: surgió un gobierno burgués, proimperialista europeo, defensor del régimen del ´78 y del sistema capitalista. Dentro de estos límites no es posible favorecer cualitativamente a los trabajadores y el pueblo. Es un hecho que luego de la moción de censura a Mariano Rajoy, dos elecciones presidenciales, investiduras fallidas y un año y medio de gobierno sin funciones plenas; el régimen ha tomado un poco de aire, pero está viciado por una crisis estructural que sigue lejos de cerrarse. La perspectiva abre grandes interrogantes ya que ha surgido un gobierno débil, cruzado por las contradicciones, con una cámara de diputados partida al medio, con muchas promesas por cumplir, con el reclamo de autodeterminación y libertad de los presos políticos catalanes por delante, con síntomas de crisis en la economía mundial y de inestabilidad política en la UE. Sería un error olvidar dos cuestiones: primero, que el PSOE tiene una historia de ajuste, corrupción, servilismo a los banqueros y el gran capital. Además, que Pedro Sánchez es “El hombre de las mil caras”, una para cada momento e interlocutor dispuesto a ser funcional a sus intereses. Segundo, que UP no se postula a cambiar contenidos de fondo “desde adentro”, Pablo Iglesias lo ha ratificado al dejar de lado los postulados irritantes ante las exigencias socialdemócratas. No apoyamos la investidura, saludamos las posturas de los diputados de la CUP que tampoco lo hicieron desde un posicionamiento de izquierda y no depositamos expectativas en el gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

El reformismo no es salida. En una situación de cuestionamiento a la institucionalidad, de malestar social y movilizaciones masivas de pensionados, feministas y catalanes; UP, ERC, EH Bildu y el PNV le han tirado un salvavidas al PSOE. Unidas Podemos, con Izquierda Unida, el Partido Comunista y En Comú Podem dieron un salto cualitativo en su adaptación al régimen y al sistema. A cambio obtuvieron una vicepresidencia para Pablo Iglesias y varios ministros, entre otros «cargos progresistas” desde los cuales alimentarán la utopía reaccionaria del “capitalismo social”. Por su lado, ERC ha apostado al “diálogo” con quién no cede nada de fondo. Es cierto que Gabriel Rufián expresó “desconfianzas y advertencias ” al PSOE y que Montserrat Bassa dio un discurso durísimo, pero también lo es que Sánchez, enemigo de la autodeterminación catalana, se hizo con el poder del estado con la abstención del bloque de Esquerra. No se puede desestimar el balance de las experiencias de centroizquierda europeas de SYRIZA en Grecia, del Partido Socialista-Bloque de Izquierda en Portugal y de las corrientes latinoamericanas que dominaron el escenario durante la década pasada. En todos lados, los reformistas se presentan como una opción de “cambio progresista”, pero no pasan del doble discurso, no adoptan medidas económicas que mejoren cualitativamente las condiciones de vida y trabajo, de acceso a la vivienda, la salud y la educación públicas y desmoralizan a quienes creyeron en ellos.

…alimentarán la utopía reaccionaria del “capitalismo social”

Más movilización que togas. La justicia europea ha dictado fallos favorables al reconocer la inmunidad política de Oriol Junqueras, Toni Comín y Carles Puigdemont como europarlamentarios electos y la justicia belga ha desestimado las euroórdenes emitidas por España. Más allá de algunas ambigüedades, esto es motivo de alegría por lo conseguido con la lucha y deja al descubierto el carácter retrógrado del Tribunal Supremo, de los jueces Pablo Llarena, Manuel Marchena y del aparato judicial cuyo Tribunal Constitucional ha decidido que es legal despedir a trabajadores que hayan tomado licencias médicas repetidas, aunque fueran autorizadas. A todo nivel, los fallos son “una de cal y una de arena”, dejan resquicios y dan lugar a distintas interpretaciones. Por eso, no compartimos los llamados a confiar en los tribunales burgueses, se encuentren bajo el ámbito territorial que se encuentren. Confiamos en la solidaridad internacional de los trabajadores, en la movilización popular, la desobediencia civil, las rebeliones, las huelgas generales, la organización y la autodefensa organizada. La restitución de derechos democráticos y sociales no puede esperar más. Es hora de que las centrales sindicales llamen a asambleas y a luchar por imponer una agenda de reivindicaciones obreras, a romper con los condicionamientos del IBEX 35 y el bloque imperialista de la UE. El primer paso es apoyar la próxima huelga general convocada en el País Vasco para el 30 de enero.

Hay otra salida. Sólo un cambio de presidente no resolverá nada, tampoco las modificaciones parciales y limitadas a la Constitución que algunos dejan entrever como eventualmente posibles. El régimen del ´78 está agotado, ni la actual institucionalidad heredada del franquismo, ni la crisis del capitalismo pueden dar respuestas progresivas a las grandes mayorías de los trabajadores y el pueblo, sólo actúan a favor de las minorías privilegiadas. Para ir a fondo con los reclamos democráticos y sociales, hay que impulsar la más amplia unidad de acción exigiendo la convocatoria a una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, en la que el pueblo pueda debatir y decidir su propio destino, hoy regido por la Constitución del ‘78 moldeada por el franquismo. Las maniobras, inconsecuencias y traiciones colocan blanco sobre negro la necesidad de construir una nueva alternativa política en todo el Estado español, en tal sentido la CUP puede cumplir un rol muy positivo en su concreción. También lo puede hacer Anticapitalista, a condición de romper con Unidas Podemos ya que no alcanza con las críticas y los programas de exigencias parciales en la legislatura. Izquierda Revolucionaria, las organizaciones que nos reivindicamos socialistas revolucionarias y no entramos en los pactos de investidura y gobierno, podemos impulsar un llamado al reagrupamiento anticapitalista, abierto a los colectivos sociales combativos y dispuestos a luchar por una perspectiva de cambios profundos, algo que sería atractivo para los que siguen con UP solamente porque “no hay otra alternativa”. Organízate con Sol, integrante de la Liga Internacional Socialista, en el camino estratégico de un gobierno de los trabajadores, feminista y ecosocialista y una Libre Federación de Estados Socialistas Ibéricos.

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