Bolivia: ampliado de fabriles, conflictos en salud y minería

Al reclamo de los mineros de Huanuni por meses de salarios atrasados, se le suma en Bolivia una serie de luchas en el sector privado. Tanto que la COB mandó a preguntar a las Federaciones y Departamentales sobre la cantidad de conflictos, despidos y vulneración a la ley de trabajo. La cúpula de la COB dice consultar “a fin de tomar las acciones necesarias”, sin especificar cuáles. Tarde se acuerdan, luego de las masacres blancas de las patronales y el Estado.

La situación es crítica, tanto que se convocó al Ampliado Nacional de la CGTFB, la Confederación de Trabajadores Fabriles, para el miércoles 16 y jueves 17. La reprogramada convocatoria llega después de meses de pandemia, donde los empresarios han aprovechado y avanzan con su masacre blanca al despedir miles de trabajadores. Además de las suspensiones, rebajas salariales o sueldos impagos, pérdida de conquistas, junto a los contagios y muertes por COVID-19.

Por eso siguen su protesta los trabajadores de Altifiber’s. Piden que se cumpla la resolución ministerial por su inmediata reincorporación y lograron frenar un intento de desalojo policial con un tractor, contra las casetas construidas en la puerta de la factoría, donde permanecen.

A su vez, trabajadores de Duralit y Prosil llevan meses sin salario, igual que Vidrio Lux que confirmó el cierre definitivo de su planta de producción de envases de vidrio en Cochabamba. En este distrito protestan también trabajadores de la curtimbre Tomy, productora de zapatos. Por eso, el día 9 hubo una importante movilización de obreros fabriles de Duralit, Prosil, Vidrio Lux, Sendtex, Auto Móvil Club y Tomy. Mientras en Santa Cruz, trabajadores de la oleaginosa Rico-IOL exigen pagos y los despedidos de Industrias Belén realizan bloqueo, ante el incumplimiento de su reincorporación.

Graves problemas en el sector minero

En Huanuni, los mineros realizaron una asamblea el miércoles 9 porque tienen tres meses de sueldos adeudados, por la histórica deuda de la empresa Vinto, con la minera estatal. Debido a la desidia del Estado central, al no inyectar fondos en la Fundición de Vinto y así recuperar los mercados de minerales perdidos. Política reiterada por los gobiernos de Evo y ahora Áñez, llevando estas empresas a la crisis.

Es que muchas veces el Sindicato de Trabajadores Mineros de Vinto, ha denunciado que, desde que se nacionalizó esta fundidora, no se recibió ningún capital de operaciones o de arranque, pese a las promesas de dar ese sostén económico. Y avanzar en la industrialización de la minería.

Recientes informes señalan que, entre 2006 y 2019, las ventas por 13 años de exportaciones minerales de Bolivia, superaron los U$S 40 mil millones, por 19 millones de toneladas. Con el pico más alto en 2019, con 4.250 millones de dólares en ventas, y una participación del 48% sobre el total exportado del país. Lo que muestra a las claras el valor de la minería para Bolivia. Con solo el 0,2% de los ingresos por esas ventas millonarias se cubre el total de la deuda salarial a Huanuni.

Además, si Añez le pudo dar U$S100 millones a las patronales cruceñas de la Cámara Agropecuaria del Oriente, en un crédito que no tendrá reembolso y lo pagará el pueblo al BID; bien tendría que dar los U$S80 millones para cancelar toda la deuda con las familias mineras de Huanuni y Colquiri.

Por el lado privado, la minera Paititi en Santa Cruz ya había realizado una masacre blanca con la “desvinculación” de 220 trabajadores. El Sindicato lo rechazó y la Federación Minera exigió, a fines de agosto, reincorporar a todos los compañeros del Sindicato Minero Metalúrgico de Paititi y protestaron frente al palacio de justicia.

Por el COVID, la Minera San Cristóbal en Potosí, de Sumitomo Corporation uno de los mayores grupos industriales de Japón, suspendió por tercera vez sus operaciones en el campamento Toldos, próximo al municipio de Colcha K, siendo de los yacimientos de zinc, plomo y plata más grandes del mundo. Hasta las Cooperativas mineras de Oruro tomaron el viernes las instalaciones de la regional de la Corporación Minera, COMIBOL. Joaquín Andrade, presidente de COMIBOL, vuelve a estar denunciado por intentar entregar áreas mineras estatales, contratar a familiares y crear nuevos cargos.

Es necesario avanzar en pagar todas las deudas obreras y un plan de reactivación, resuelto democráticamente por los trabajadores, con la expropiación y nacionalización de las empresas privadas y transnacionales, entre ellas las mineras que concentran el negocio por el histórico salto en el precio internacional del oro, con ingresos milmillonarios[1] que dejan apenas un 1,5%, a 3% o 5% de regalías al país y las regiones. Además se debe invertir en su industrialización para generar valor agregado en toda la producción minera.

Protestas en salud y otros conflictos

Por el lado de la salud, el viernes 11 las enfermeras de la CNS realizaron una huelga de brazos caídos en demanda de un nivel salarial acorde a su formación profesional. Mientras el Sindicato Médico de la Caja Nacional de Salud (CNS) advierte con tomar medidas en rechazo al cambio de la gerencia regional de La Paz. Denuncian que eso provoca demora en atender sus demandas como dotar de insumos, de reactivos, equipos de bioseguridad, reponer el personal afectado, en la ampliación de infraestructura y en discontinuar las adquisiciones y contrataciones, lo que atenta contra el personal y la salud pública.

Mientras en Tarija, trabajadores en salud siguen en huelga de hambre en el centro Guadalquivir. Denuncian que los contratos prometidos por el ministerio de Salud no llegaron para quienes están en la primera línea contra el COVID-19, no tienen el depósito de sueldos y no les consta que hayan pagado. Y el día 5 en Cochabamba, hubo una importante marcha de profesionales y trabajadores de la salud por salarios, seguros de vida y la dotación de equipos de bioseguridad. Esto, cuando el Colegio Médico de Bolivia informa que 140 profesionales murieron, ubicándose como el segundo país de América Latina con más médicos muertos por coronavirus.

Por el lado del transporte pesado de Santa Cruz, se advirtió que podrían iniciar movilizaciones si YPFB, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, no resuelve el desabastecimiento de diésel en el departamento, lo que complica el transporte de alimentos, agricultura e industrias. Hay desabastecimiento en Potosí y también preocupación en Oruro.

A su vez, ambientalistas denuncian incendios forestales en seis municipios de Santa Cruz, teniendo atrás al agronegocio. Mientras se impulsa una Acción Popular contra los decretos 4232 y 4238 que avalan las semillas transgénicas en Bolivia. En ese mismo departamento también, protestan trabajadores por la devolución de sus aportes a la Administradora de Fondos de Pensiones (AFP), evalúan radicalizar su protesta y bloquear las carreteras.

Ampliado de Fabriles, retomar la lucha contra el gobierno y el ajuste capitalista

En este panorama de conflictos y ante el Ampliado Nacional de Fabriles, hay medios que anuncian que podría asistir Juan Carlos Huarachi, de la COB. Central a la que solo parece preocuparle la denuncia que le hicieron en la Corte de La Haya, cuando solo son chicanas entre acuerdistas. Porque aquí no está en juego la situación de burócratas gremiales ni un supuesto gobierno de corte fascista como se quiere hacer ver falazmente. Sino los puestos de trabajo, los salarios, la salud y demás reclamos de miles y miles de obreros y sectores populares por la traición de esa dirigencia.

Pero este Ampliado aparece como una oportunidad para exigir que se retome la lucha por salud, trabajo, salario, por un ingreso social garantizado y salud para todo el pueblo. Y luchar porque se vayan Áñez y sus ministros, contra el pacto y el cogobierno junto al MAS en el Parlamento. Más allá de las denuncias mutuas, como la del crédito de $US 327 millones del FMI que entró en abril al Banco Central, supuestamente sin la autorización de la Asamblea legislativa. Si esos recursos están, son imprescindibles ante la emergencia en salud y las necesidades sociales. No pueden tratarse de disputas de campaña.

Hay que retomar la lucha. ¡Obreros unidos, jamás serán vencidos! ¡Estabilidad laboral! ¡Luchar hasta vencer! Es hora de ir por nuevos dirigentes, sacando a las conducciones traidoras que responden al masismo y a otras políticas en la CGTFB, Confederación General de Trabajadores Fabriles de Bolivia, encabezada por Vicente Pacosillo. Y de la COB, las que deben responder al mandato de bases por estos reclamos urgentes y por la unidad de las luchas.

Esta crisis tampoco se resuelve con debates presidenciales de candidatos, muy concentrados en sus campañas, pero lejos de las demandas del pueblo. Organizan caravanas electorales, pero le dan la espalda a las marchas, huelgas y protestas. Desde Catacora por el MAS, al ex presidente Mesa de derecha, junto a otros ajustadores como Áñez o el Tuto Quiroga, no tienen nada nuevo que ofrecer en sus campañas como salida a la crisis, más que seguirla descargando sobre las espaldas de la clase trabajadora, campesinos y pueblos.

La “campaña” que se necesita es por apoyar y unir todos los conflictos. Para lograr que cada empresa o fábrica que cierre, suspenda o despida sea nacionalizada y pase a funcionar bajo control de sus trabajadores. Reincorporación inmediata de cada despedido. Por el pago completo y en fecha de los salarios en minas como Huanuni y en todas las empresas. Basta de deudas salariales en la pandemia. Por un bono o ingreso social garantizado para la totalidad de trabajadores, acorde con la canasta familiar.

Hay plata y debe ir a salarios, salud, trabajo, educación e inversión en la COMIBOL y en todas las minas. Defensa y reactivación de las empresas estatales. Por un plan económico y social de emergencia, obrero y popular. Ese es el camino, junto a la unidad de toda la izquierda consecuente, para plantear una alternativa en Bolivia a favor del pueblo trabajador.

Corresponsal de la LIS


[1] En 2019 se exportaron más de 12.105 millones de bolivianos en oro por unas 38,7 toneladas, concentrando 8 empresas el 84% de las exportaciones. En este 2020, son 22 las empresas comercializadoras que exportaron oro. Entre las principales están la Empresa Bolivia Precious Metales S.A, Boligroup Traiders S.R.L, Goldway S.R.L, Unión 6 de Agosto S.R.L., Golden Rain S.R.L., Yellow Tree S.R.L, Koryaliri S.R.L. y Chama Khory S.R.L.

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