Bolivia: urge cancelar deudas millonarias con los mineros de Huanuni

El miércoles 9 de setiembre se realizó una importante asamblea de trabajadores de la mina en Huanuni, ciudad y municipio ubicado en el departamento de Oruro, en Bolivia. La mina tiene unos 3.200 trabajadores, a quienes les están debiendo tres meses de sueldos, ya que ese mismo día miércoles les pagaron uno de los 4 meses que traían sin cobrar.

Esta crítica situación afecta fuerte a la ciudad, que vive prácticamente de la actividad de la mina y sus ingresos. Con una población que ronda los 25 mil habitantes, a casi 4.000 metros sobre el nivel del mar, asentado sobre las laderas del cerro Posokoni, rico en estaño.

Por supuesto, afecta gravemente y en plena pandemia, a las familias obreras de mineros que no tienen para lo mínimo. Junto a la silicosis que afecta la salud de cada trabajador, los expone más fuerte a las consecuencias del COVID-19, en donde la atención de la salud pública no tiene un fuerte desarrollo e inversión de parte de los gobiernos. Ni ahora ni con los años de gobierno del Evo y el MAS.

La mina Huanuni es estatal, al igual que la mina Colquiri y le venden su producción de estaño a otra estatal, la Empresa Metalúrgica de Vinto. Una de las empresas de fundición más grande del mundo, en una industria generadora de ingresos para la región y la nación.

Larga historia de deudas, en particular con el MAS

Estas empresas son parte de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol). Además de garantizar miles de puestos de trabajo, son fuente de captación de mano de obra obrera y profesional que desarrolla su experiencia en la metalurgia. En Vinto, empresa nacionalizada en 2007 y localizada también en Oruro, además de la fundición de estaño, se realizan actividades de investigación para mejorar la producción del metal, clave para el desarrollo productivo y social.

Lamentablemente, por línea del gobierno de Áñez que reproduce las mismas mañas politiqueras que tuvo el MAS para condicionar a los obreros y el pueblo de Huanuni, la empresa Vinto no viene pagando por las entregas de los “concentrados” que la mina entrega. Lo que ha llevado a una gran deuda. En la asamblea se dio un extenso y agotador informe, colmado de cifras y datos, relatados sin parar por la responsable de la Superintendencia de Negocios.

Compañeros de la LIS, Liga Internacional Socialista en Bolivia, participaron de esta asamblea. Por ello podemos informar que, entre los salarios adeudados de mayo, junio y julio a los trabajadores se les deben U$S9.289.237, lo que significa 64.653.090 de bolivianos. Además se informó que no se ha pagado desde enero la AFP, siendo una obligación patronal pagarla. Tampoco se ha cancelado desde enero la Caja Nacional de Salud.

Al mismo tiempo, la Superintendencia de Negocios dice haber recibido como ingreso de Vinto 2 millones de dólares, que son 13,5 millones de bolivianos. Mientras tiene cuentas por pagar a corto plazo por 54.815.820 de dólares y 381.518.110 de bolivianos.

En la asamblea hubo un intenso debate y varias intervenciones críticas, tanto con la empresa como con la falta de gestión desde la conducción del Sindicato de Trabajadores Mineros de Huanuni (SMTMH), de la COD (Central Obrera Departamental) de Oruro y hasta de la COB, la Central Obrera Boliviana. Que encabeza Juan Carlos Huarachi, quien salió de Huanuni, pero no mueve un dedo por sus trabajadores.

Se cuestionó también que, al vender a la privada en lugar de a Vinto, haya una diferencia de 309 dólares por tonelada. Y si se le suman los gastos de transporte y demás, llega a 518 dólares por tonelada la diferencia. Con lo que, en las 600 toneladas, se están perdiendo bastante más de 300 mil dólares. Por esto se insistió con la necesidad de renegociar con Vinto y exigir que se pague la totalidad de la deuda.

Más aún, tratándose de un problema que no es nuevo para Huanuni ni para otros mineros como en Colquiri. Sino que viene de años, en particular bajo todo el largo gobierno de Evo y el MAS, ya que estos reclamos y conflictos se remontan y repiten en 2008, 2012, 2013, 2014, 2016 y así. Esto llevó, justamente, a que el pasado 30 de junio, trabajadores de la Minera Huanuni tomaran las instalaciones de Vinto, junto a obreros de Colquiri. Fue una protesta para exigir el pago adeudado en concepto de concentrados de estaño por parte de la metalúrgica Vinto, la que les debía a Huanuni unos U$S39 millones y a Colquiri otros U$S43 millones.

Un pedido habitual: Tranquilizar a las bases…

La Corporación Minera de Bolivia dijo mediar en el conflicto e involucró al ministro de Minería, pero la situación no se resolvió, se hace recurrente y crítica. En ese entonces y como es tradición de las burocracias estatales, empresariales y sindicales en Bolivia, desde el ministerio de Minería se “le pidió a las direcciones sindicales, tranquilizar a sus bases”, tal como reconoce el informe oficial[1]. Hicieron eso, en vez de dar las soluciones como corresponde a quienes están hoy en el ministerio de Minería nacional, para llevar una verdadera tranquilidad a las bases y familias obreras explotadas.

¿Acaso el ministro y los funcionarios de COMIBOL pueden vivir cuatro meses sin cobrar…? Indignante. Juegan con la necesidad obrera. Y apelan al “castigo” o el ahogo financiero, tal como acostumbraba hacer el MAS en sus años de gobierno, de condicionar a si Huanuni se alinea o no con el gobierno de turno. El haber participado de los bloqueos, contra el gobierno de Áñez y exigiendo respuestas, es parte de esto.

En ese marco, el Banco Central de Bolivia emitió un informe que ubica a la minería como uno de los sectores más golpeados por la pandemia, con una contracción de la actividad del 33,4% en los primeros meses del año entre zinc, plata, plomo y estaño, el que registró una caída de la producción del 19,1% (Página 7, 21/8). También se marca la caída de la construcción, el transporte y almacenamiento, la industria manufacturera, el comercio de petróleo y gas natural, en un balance desastroso del gobierno de derecha de Jeanine Áñez y sus ministros corruptos, antiobreros y privatistas.

Tan estrepitoso es el fracaso que el propio Banco Central debe reconocer que “después de casi 20 años, la actividad económica cayó en 5,6% en el acumulado a abril de 2020”. Desde Huanuni se informó tiempo atrás que la producción de minerales fue bajando, pero no por los contagios de COVID, sino por la falta de insumos y materiales.

La explicación que da el BCB es que la diminución se atribuiría a las bajas en las cotizaciones y a la menor demanda externa, en particular de China. Siendo el estaño uno de los minerales afectados, junto al zinc, lo que habría ocurrido por una menor producción de las industrias automotrices y de construcción asiáticas, según el Central.

En realidad, esto suena más a justificación que a la real causa en la caída. Pero aún si así lo fuera, el Estado boliviano debiera garantizar a sus trabajadores el sustento y no permitir que se acumule una deuda de 4 meses en los salarios, en medio de una pandemia que se ha cobrado más de 25 obreros muertos en Huanuni y hay un número también importante de muertos entre Colquiri y Vinto. Se trata de obreros con enfermedades de base como la pulmonar y que, de manera criminal, la Caja de Salud no está tomando sus previsiones ni los atienden oportunamente o deben esperar más de una semana para las pruebas.

Lamentablemente, la única determinación de la masiva asamblea, luego de los agotadores informes, fue que se realice una auditoría a los ex gerentes que pasaron por la empresa por la mala administración económica. Las propuestas de un Comité de Bases para superar la quietud de la dirigencia del Sindicato Minero, moción que incluso tuvo el apoyo de la asamblea en un sector de la mina, no fue considerada. Así como la necesidad de pasar a acciones directas, entablar una negociación política y asegurar que el Estado nacional se haga cargo de la deuda salarial y del pago a proveedores para que no falten insumos para mantener la producción.

Luchar para se vaya Áñez y se garantice la salud, educación y trabajo

Esto se da en una Bolivia que vino estando atravesada por fuertes luchas obreras, campesinas, vecinales e indígenas que ganan las calles, realizan paros, bloqueos y protestas para exigir salud, educación, trabajo y que se vayan Áñez y su gobierno. Lejos de la visión de un gobierno fascista que se asienta en la represión, la continuidad del gobierno se sostiene porque la lucha del pueblo por tumbarlo, viene siendo entregada por la dirigencia de la COB y el llamado Pacto de Unidad, así como el acuerdo a espaldas del pueblo en el Parlamento, donde el MAS tiene los dos tercios de los votos en ambas cámaras, avaló y pactó con el gobierno de Áñez de entrada y, más allá de los discursos, le vota todo, en un cogobierno con Áñez y sus ministros.

Las elecciones nacionales, previstas en menos de 40 días, no van a resolver estas demandas por asegurar un sistema único de salud, público y gratuito en manos del Estado ante la pandemia ni el pago a los mineros de Huanuni. Por eso es urgente exigir que se convoque a un Ampliado de la COB, con las COD, las Federaciones y Confederaciones  para votar que se retome la lucha para que se vaya el gobierno de Añez. Y elegir a nuevos dirigentes de lucha y democráticos, echando a los buró­cratas de la COB y las demás entidades. Para luchar por las soluciones que demandan los mineros de Huanuni y el conjunto de la clase trabajadora y el pueblo.

Se necesitan nuevos dirigentes que respondan a las bases, con independencia política ante el MAS o la derecha, para luchar por las demandas obreras y populares. Desde la LIS en Bolivia no vemos salida en el denodado intento de desviar todo el persistente proceso de movilización, a la vía muerta electoral. En una elección sin ninguna expresión de los reclamos del pueblo movilizado, entre los distintos postulantes que se plantean seguir gerenciando, de un modo u otro, el capitalismo explotador, de ajuste, saqueo y endeudamiento en Bolivia.

Llamamos a los trabajadores, la izquierda y sectores populares a luchar por estos puntos, a exigir la reactivación y el pago de todas las deudas a los mineros de Huanuni, a impulsar un plan de emergencia obrero y popular que garantice salud, trabajo y educación, a lograr una unidad de la izquierda consecuente para luchar por lo que la clase obrera y el pueblo han luchado por años, con marchas, bloqueos, revueltas y revoluciones, un socialismo con democracia de sus trabajadores, organizaciones campesinas, originarias y populares.

Desde Bolivia, corresponsales de la LIS

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