Con o sin empleo, cada vez más pobres

Ni siquiera tener trabajo garantiza esquivar la pobreza. El capitalismo nos lleva a vivir cada vez peor.

En el Estado español hay casi 3,5 millones de personas sin empleo, el paro se ha agudizado con la pandemia. No es un problema coyuntural sino estructural, del cual las patronales han sacado provecho durante años, acumulando grandes fortunas a costa de empujar a muchas familias obreras y a la juventud hacia una vida plagada de necesidades e incertidumbres. No es casualidad que las solicitudes del Ingreso Mínimo y Vital hayan desbordado a las autoridades,  que los comedores sociales se encuentren superpoblados, que se hayan alargado las colas para recoger alimentos de las redes solidarias, que cada vez haya más personas durmiendo y pidiendo limosnas en la calle.

Las personas empleadas no están exentas de esta dura realidad. Se contabilizan alrededor de 2,5 millones de trabajadorxs pobres, es decir, que aun estando en plena actividad no tienen una vida digna, que a pesar de realizar un esfuerzo enorme no pueden superar el límite de “pobreza relativa” o incluso de “pobreza extrema”, lo cual implica ingresos mensuales inferiores a 370 euros para una persona y de menos de 776 euros para dos adultos y dos menores de edad.

El 16,4% de la población (7,8 millones de personas) vive en hogares en los cuales el principal sustento está sujeto a una inestabilidad laboral grave. Es decir, “mantiene una relación muy insegura con el empleo, bien sea por contar con trabajo, pero no con un contrato, por la ausencia intermitente del mismo o por una altísima concatenación de empleos a corto plazo que los lleva a cambiar de empresa o contrato cada poco tiempo”. El 1,3% de la población, 615.000 trabajadores, son precarizados, casi sin derechos laborales. Los salarios son bajos, los empleos son parciales, temporales y explotadores al extremo, con la finalidad de garantizar las ganancias empresariales bajo las exigencias impuestas por la Unión Europea.

Para lxs trabajadorxs, inmigrantes, jóvenes y mujeres que sufren esta realidad, las estadísticas sólo expresan en números lo que ya conocen y padecen cada día. ¿Independizarse? ¿Darse algunos gustos? ¿Terminar la carrera sin un empleo precario? ¿Ahorrar? ¿Planificar el futuro? Que va, se trata de subsistir. Más injusto, imposible. Lo provocaron las sucesivas gestiones del PP y del PSOE. No ha cambiado con el gobierno de “coalición progresista” PSOE-UP que navega entre reformas parciales y promesas incumplidas.

La temporalidad, la precariedad, los salarios bajos y la corta duración de los contratos son la manifestación del problema, no su esencia. Es una necesidad urgente terminar con estos abusos y recuperar las conquistas sociales perdidas. La solidaridad entre trabajadorxs, la unidad de acción en la movilización y las huelgas trazan el primer tramo del camino a seguir, pero no señalizan el final del trayecto. Si no cambian las causas de fondo de las crisis, lo que se consiga hoy con un gran esfuerzo, se perderá mañana; ante una desigualdad social en aumento, en la que los ricos son cada vez más ricos y menos, y los pobres son cada vez más pobres y más. Esto tiene nombre y apellido: sistema capitalista.

Lejos de desanimarse, hay que nutrirse de la energía que irradian las rebeliones que recorren el mundo, aun en las peores condiciones que imponen la pandemia y la crisis económica. Apoyemos activamente las movilizaciones de lxs trabajadorxs, las mujeres, los inmigrantes y el pueblo que se están multiplicando en el Estado español. Y pongamos de pie una nueva alternativa política, un Frente de Izquierda Radical, para enfrentar consecuentemente al régimen del ´78, a los partidos que lo sostienen, a la derecha y a la ultraderecha.

¿Has pensado por qué las ganancias adquieren más valor que la vida? Se debe a que el capitalismo imperialista somete a la humanidad a crisis cada vez más repetidas en lapsos más cortos de tiempo, más extendidas y profundas; es una fábrica mundial de explotación, desigualdad, opresión y destrucción de la naturaleza. Es un sistema que no tiene arreglo ni se puede humanizar, hay que derrotarlo para que no lleve a la humanidad hacia la barbarie y reemplazarlo por otro modelo: el socialismo con democracia. Un sistema en el que no haya explotadores ni explotados, ni opresores ni oprimidos, sin castas privilegiadas, con derechos sociales y democráticos plenos. Te invitamos a sumarte a SOL para construir una alternativa revolucionaria, internacionalista en el camino de esta salida estratégica.

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