Chile: Debates en el proceso constituyente

El régimen recalculando y una oportunidad de dar vuelta todo.

Por Maura Fajardo Gálvez y Martín Miranda, Movimiento Anticapitalista

El proceso de “armado de listas” camino a la Convención Constituyente mostró al sistema de partidos que hegemonizaron la acción política los últimos 30 años, en un escenario de reconfiguración bastante “pragmático y conveniente”, por usar un término gentil. Irrumpen en ese contexto las listas y candidaturas independientes, agregando una dosis de incertidumbre y dejando un camino abierto que es importante afrontar desde el debate.

 Con la mirada que apunta más allá de la propia convención, los de siempre ensayan formulas para llegar a La Moneda en los meses posteriores y mantener todo tal como está. Las organizaciones que nos proponemos terminar con el régimen de los 30 años tenemos el desafío de construir alternativas que sean la expresión de la nueva etapa que vive el país desde octubre del 2019. Con una enorme ruptura social con lo viejo, no hay excusas para no lanzarnos a construir una nueva historia, que nos tenga a nosotros, nosotras y nosotres, el pueblo trabajador como protagonistas

La cocina electoral de la vieja política

Sin dudas la frase que más se ajusta al papel jugado por los partidos y conglomerados del régimen en los últimos días es: “Los unió el espanto y no el amor”. Comenzando por la derecha pinochetista que persigue consolidar el 20% que dejó el rechazo y avanzar desde allí a mostrarse como el bloque más sólido ideológica y políticamente. Por tanto, van en una lista unitaria que junta al proyecto político del “Bolsonaro criollo” de Kast hasta Chile Vamos, encabezados por su “juventud” liberal, la misma que condujo el “pacto por la paz” que salvó al gobierno de Piñera en medio del estallido. Este bloque no está exento de fricciones y es el blanco central de la ruptura de masas, pero lejos de rendirse dan pelea, apañados por el resto del arco político que ya los salvó en su peor momento y aún sostiene a Piñera con el 5% de aprobación.

La #ListaDelApruebo es el “agradable” y oportunista nombre que encontraron quienes han co-gobernado con la derecha desde hace 30 años. Disfrazado su núcleo duro de conservadores y políticos tradicionales con los restos del FA, organizaciones sociales y candidaturas “independientes” se encuentra ni más ni menos que la DC y el PS, constructores de este régimen podrido y defensores de que se “cambie” un poco para que nada cambie. Su discurso “progresista” y las rutilantes apariciones de sus cartas presidenciales de último momento no pueden ocultar que son parte de lo viejo, un grupete de conservadores con miedo a la expresión popular y a futuros estallidos, que se ofrecen para gestionar “responsablemente” este sistema de miseria, precarización y privatización. Todo eso ya demostró no solo su fracaso, sino el hartazgo de todo el pueblo.

A estos sectores se les une un coro de candidaturas “independientes” que buscan, siendo parte del fenómeno de rechazo a la vieja política, colectar apoyos al servicio de sostener el régimen disfrazados de Independientes. “No neutrales” y algunos bien “forrados” participan de la contienda con ánimos más negociables que de ruptura, oportunistas, acomodaticios y cero programa, la visión más clara de la tienda electoral a modo de negocio. Si tu intensión es votar independientes porque son distintos y no fueron parte del desastre al que nos llevaron los “políticos” revisa bien la nómina, hay muchos lobos con disfraz de oveja que más bien se están anotando en la carrera para lo que se viene que pensando en cambios positivos en la Constitución.

El Partido Comunista y la izquierda del Pacto

Finalmente, después de un largo tira y afloja se presentó también la lista unitaria del PC -FA y otros espacios. La “novedad” para algunos fue la incorporación de Unidad Social, un espacio que apostó a ser la referencia del mundo sindical y social pero que poco ha mostrado a nivel programático y práctico durante los candentes meses que pasaron. Este conglomerado tiene un horizonte claro, ser la plataforma de una futura candidatura de Daniel Jadue a presidente, aunque aún, no todos los sectores se han expresado en apoyo al alcalde.

Su propuesta asociada a un posible gobierno “anti neoliberal” no deja muchas definiciones sobre los temas centrales de la estructura del país, pensando además en los modelos internacionales que buscan emular, los cuales tampoco dieron muestras de poner en el centro la vida de las mayorías cuando recién comenzó la crisis del 2008. La realidad de este 2021 es que ese proyecto de gobierno Antineoliberal, llega con 15 años de retraso respecto a los ejemplos que les preceden, donde la crisis económica mundial da muy poco margen para aplicar medidas duraderas que beneficien a las mayorías sociales. Mascarilla transformadora para una fuerza que desde hace muchos años a concentrado sus esfuerzos en administrar el Estado rentista chileno más que en derrumbarlo para construir un nuevo Estado a servicio de las mayorías. El propio timonel del espacio, Jadue, ha expresado su voluntad de que el asesino Piñera termine su mandato en los tiempos establecidos y su bancada a acompañado leyes claves como la “Ley de protección del empleo” que posibilita la suspensión del salario de las y los trabajadores en tiempos de crisis.


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Con discurso de Izquierda “seria y responsable”, la realidad es que es prolija en la administración del modelo y confiable para las elites.  Tientan permanentemente a las distintas expresiones que ha dado la calle en los últimos meses a que se sumen a transitar el camino de “lo posible”.

El FA, en pedazos, se ha vuelto una mercancía progresista también desencajada de la realidad económica y política de nuestro país, que se alquila para revestir cualquier tienda. Lejos quedaron los y las jóvenes entusiastas que supieron ser parte de las combativas movilizaciones del movimiento estudiantil. Hoy son señoras y señores que votaron en pleno estallido leyes que criminalizan la protesta, firmaron el pacto con la derecha pinochetista que salvó al gobierno del 7 %, opinan desde la corrección, con cuidados twitts y proyectos ordenaditos que no mueven el amperímetro político.

Si en este punto la nota finalizara, podría parecer que poco o nada a cambiado en el país, pero estamos lejos de esto. Vivimos una nueva etapa política abierta en octubre del 2019 y todos estos realineamientos de la superestructura política se dan en un escenario de una profunda ruptura de masas con el régimen y los viejos partidos. Un lado B de la política está emergiendo y se encuentra en disputa: movimientos sociales, sindicales y la posibilidad de construir una nueva izquierda, revolucionaria, rebelde, feminista, ecológica, que refleje ese descontento y también sea capaz de proponer alternativas de transformación profunda, evitando y combatiendo la decepción reformista por la que el régimen y sus fuerzas trabajan a todo vapor.

El desafío de construir lo nuevo, la oportunidad de lograrlo, los debates que debemos dar

Por fuera de este escenario más controlado del régimen han surgido numerosas experiencias que reflejan de una manera más real lo que está pasando en los subsuelos de la realidad. Listas y candidaturas independientes donde conviven sectores asamblearios, expresiones de movimientos sociales, conducciones sindicales burocráticas, iconos de la revuelta, luchadoras y luchadores sociales, jóvenes activistas del feminismo y la disidencia, trabajadores y trabajadoras. Este fenómeno recorre el país y tiene expresiones diversas en todos los distritos del norte al sur, a pesar de los intentos por algunos sectores de presentar una línea univoca de quienes son lxs “Legítimos luchadores”, no se pudo contener el proceso de conformación de las listas a ese relato, por el contrario, fue ampliamente superado, demostrando diversas expresiones que aparecieron al fragor de octubre y a su vez complejidades para la unidad de un sistema electoral hecho para privilegiar a los partidos.

¿El motor de estos fenómenos? El estallido social, el ciclo abierto de movilizaciones desde el 2006 en adelante con demandas que no han sido resueltas, el repudio a la vieja política, la critica no solo a la derecha y su fallido “oasis neoliberal” sino también a las experiencias fallidas del “socialismo del siglo XXI” y en el camino buscar nuevas formas de hacer política, de participar de los grandes debates nacionales desde “el territorio propio”, haciendo de una debilidad “la independencia” en el sentido de la organización política una virtud. Como todos los fenómenos reales, lejos de presentarse puros vienen combinados, con una base que empuja a la radicalidad y direcciones que en muchos casos proponen medir, frenar, dialogar con lo posible, pasar “etapas” infranqueables. Pero existe un Chile que despertó y en el proceso de la constituyente tendremos una oportunidad para debatir abiertamente sobre el programa necesitamos para transformarlo y también la estrategia política que necesitamos para hacerlo. A todo ese conglomerado difuso, organizado o no, a las asambleas, movimientos sociales, activistas ambientales, feministas y obreros les proponemos abrir este debate. Que programa para una nueva Constitución para un Chile de mayorías, con que métodos de construcción y con qué estrategia. Porque si algo nos demostró octubre es que un programa en el papel no sirve de mucho si no hay una estrategia que impulse a que esas líneas se concreten en la realidad.

Nuestra propuesta para abrir el debate

Existe un programa que puso en pie el estallido social y que se ha mantenido en las calles hasta hoy, es el que señala las bases de un nuevo Chile, no “antineoliberal” sino más bien “anticapitalista”, ese programa es el que nos hizo salir a la calle, las demandas de una vida posible de ser vivida que es correlato del “No son 30 pesos, son 30 años”. El juzgamiento de Piñera y su gobierno, por su actuación frente al estallido y la quiebra a la que llevó al país, la exigencia de que termine cuanto antes su mandato, el apoyo inexistente a su gestión es más que elocuente en este punto. EL fin de las AFP y la creación de un nuevo modelo donde no solo las ganancias producidas socialmente vayan a las mayorías pensionadas sino también donde estás jueguen un rol directivo. La creación de un sistema de salud único nacional, publico y gratuito incorporando al sistema privado para terminar con el lucro y garantizar condiciones de atención y trabajo dignas. Transformación del modelo educativo, gratuidad (que no es sinónimo de baja calidad) para todas y todos, formación no sexista con perspectiva feminista y una infraestructura acorde entre otros cambios positivos.  El fin de la precarización laboral, el sub contrato y la dictadura empresarial,  el reconocimiento del trabajo doméstico y de cuidados que ejercemos las mujeres como mandato social -como trabajo- con un salario acorde al costo de la vida que sea reconocido en el nuevo sistema de seguridad social. El fin de la violencia machista, la peor de las pandemias, a través de planes de emergencia que contemplen la prevención social como esquema fundamental, así como la acción rápida y oportuna en los casos de violencia hacia mujeres, niñas y disidencias. Por la recuperación de todos nuestros bienes comunes, el agua, la tierra y todos nuestros recursos naturales libres de saqueo empresarial. Por eso vamos también por una Constitución con las y los trabajadores en el centro, con libertad de asociación gremial, libertad de protesta y esto combinado con un fuerte impuesto y control a las grandes fortunas para financiar lo necesario al servicio de las mayorías. Por supuesto, como siempre lo sostenemos y han sido pilares en nuestra campaña de recolección de patrocinios para las candidaturas de Maura Fajardo Gálvez en el distrito 12 y Camilo Parada Ortiz en el distrito 10, el feminismo y el ecosocialismo como identidades irrenunciables, para ser claras y claros en que no buscamos recuperar viejas experiencias burocráticas del pasado.


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Estos son apenas algunos puntos, nuestro programa es mucho más extenso y por supuesto el conjunto de las organizaciones y movimientos sociales tienen sus preocupaciones y puntos programáticos, entendemos que es clave ponerlos en debate para poder avanzar, pero ¿Avanzar en que sentido?

Pues desde el Movimiento Anticapitalista entendemos que es el momento de poner en pie una nueva referencia política, nueva puesto que los partidos de los “30 años” han dado sobradas muestras de su incapacidad de cambiar, de su poder de adaptación infinito a las maniobras y la cocina, la sucia cocina de la política tradicional, donde todo es “contraprestación política”, sin participación de las bases.

Esta es la motivación fundamental de la presentación de nuestras candidaturas, protagonizar en todo el proceso, junto con el programa, la necesidad de que las expresiones sindicales, feministas, sociales y populares dejen de mirarse en el espejo deformado de la política burguesa y puedan atreverse a ir por lo que el sistema considera “imposible”. Maura y Camilo serán nuestra voz con ese mensaje, a los movimientos sociales, al activismo social, al activismo sindical, a las vecinas y vecinos cansados de ver como los políticos se enriquecen sin que nada cambie, a quienes dejan su vida en los campos, fabricas y empresas mientras un puñado de ricos nos despojan de todo en las oficinas cerradas de los ministerios y el parlamento.

Luchamos por lo “imposible”, por cambiarlo todo, creemos que se ha abierto una ventana histórica para lograrlo. Quienes nos organizamos pacientemente para estos momentos tenemos que estar a la altura. Ese es nuestro llamado, sin exclusiones más que las de pelear por cambiarlo todo, no como slogan electoral, sino como la tarea fundamental de los próximos meses. En el Movimiento Anticapitalista hay un sitio para apostar a esa construcción y como Movimiento Anticapitalista impulsamos todos los espacios unitarios que puedan favorecer estos debates con las fuerzas populares, feministas, ambientales, revolucionarias que estén dispuestas al desafío.

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