Sàhara Occidental: ¡Libertad a Naâma Asfari y a todos presos políticos!
Naâma Asfari es un preso político saharaui que ha realizado una huelga de hambre de 46 días en una cárcel marroquí. Lo hizo para denunciar las inhumanas condiciones de reclusión y la represión impuestas por la ocupación. La solidaridad debe redoblarse hasta lograr la libertad de todos los presos políticos saharauis y el derecho del pueblo del Sáhara Occidental a la autodeterminación.
per Rubén Tzanoff
Naâma Asfari, activista saharaui de 56 años encarcelado por Marruecos desde 2010 y condenado a 30 años de prisión en la cárcel de Kenitra, suspendió el 24 de julio la huelga de hambre indefinida que había iniciado el 8 de juny. durant 46 días Naâma sostuvo la protesta para denunciar las condiciones de encarcelamiento, exigir atención médica adecuada y reclamar su traslado a una prisión situada en el territorio del Sáhara Occidental.
La huelga volvió a poner en evidencia la situación que padecen los presos políticos saharauis en las cárceles marroquíes. Organizaciones solidarias y de defensa de los derechos humanos denunciamos desde hace años el aislamiento, los malos tratos, las restricciones a las visitas familiares y la vulneración sistemática de los derechos de quienes defienden la independencia del Sáhara Occidental.
Marruecos viola los derechos humanos y reprime, mientras la Unión Europea y España miran para otro lado, incluso le lavan la cara al reaccionario régimen monárquico de Mohamed VI. La protesta de Asfari es un nuevo símbolo de resistencia frente a la política represiva de la ocupación marroquí.
Las Organizaciones políticas, sindicales y de derechos humanos tenemos que seguir impulsando pronunciamientos y acciones para exigir su libertad y en ese camino, garantías para la vida de Asfari y del conjunto de los presos políticos saharauis. La presión internacional tiene que ser decisiva para que se visibilice una situación que habitualmente permanece silenciada mientras Marruecos mantiene la ocupación del territorio saharaui con el respaldo de las principales potencias imperialistas.
La suspensión de la huelga de hambre no pone fin a la lucha. La exigencia sigue siendo la libertad inmediata e incondicional de Naâma Asfari y de todos los presos políticos saharauis, el cese de la represión contra quienes defienden los derechos nacionales del pueblo saharaui y el cumplimiento del derecho a la autodeterminación del Sáhara Occidental, burlado por décadas de maniobras con el aval de la ONU. La solidaridad internacional movilizada debe fortalecerse hasta acabar con la ocupación marroquí y garantizar que el pueblo saharaui pueda decidir libremente su futuro.
