Zapatero Case: structural corruption and the need for “turn the tables”

El caso Zapatero vuelve a desnudar la podredumbre del régimen del ’78 y del sistema capitalista en el Estado español. Más allá de los ladrones del PSOE, PP y Vox, está el pueblo trabajador y los que luchan por derechos democráticos y sociales en distintas comunidades autónomas. Hace falta una nueva alternativa política de izquierda radical.
Zapatero señalado

La imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por delitos de tráfico de influencias, blanqueo y organización criminal abrió una nueva crisis política en el Estado español. Según los sumarios y filtraciones judiciales conocidas en los últimos días, la investigación gira en torno al rescate de la aerolínea Plus Ultra, sociedades instrumentales, transferencias oscuras y una trama empresarial vinculada a negocios internacionales de oro, petróleo y lobby político.

La investigación apunta a que la trama habría utilizado sociedades pantalla para concretar operaciones simuladas y canalizar dinero mediante entramados empresariales. La Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) ubica a Zapatero en el centro de decisiones relacionadas con el rescate de Plus Ultra y rastrea pagos y vínculos con personas de su entorno familiar y político.

El expresidente niega todas las acusaciones y denuncia una operación política y mediática en su contra, algo que en forma colateral también existe ya que el PP y Vox siempre intentan capitalizar las crisis. Pero independientemente del desenlace judicial, el caso ya expresa algo más profundo: la degradación estructural de las instituciones del régimen de 1978 diseñado por el franquismo y legitimado por la Transición.

No es un “relámpago en cielo despejado”

In recent years, el Estado español estuvo atravesado por escándalos permanentes: la trama Koldo, Kitchen, Belt, Punic, los ERE andaluces, la financiación ilegal del PP, las comisiones vinculadas a contratos públicos, las tarjetas black, los negocios de la monarquía y los múltiples casos de corrupción empresarial ligados a constructoras, bancos y energéticas.

Desde la Transición, the regime 78 funcionó como un gran acuerdo entre la vieja estructura franquista, la monarquía restaurada, los grandes empresarios y los partidos del sistema. La corrupción no es una desviación excepcional: es un mecanismo orgánico de funcionamiento del capitalismo español. Las privatizaciones, los rescates bancarios, las puertas giratorias y las redes clientelares fueron parte constitutiva de ese régimen.

Por eso resulta completamente hipócrita que el PP pretenda presentarse como alternativa “moral” frente al PSOE. El Partido Popular arrastra décadas de corrupción estructural: Belt, Barcenas, Kitchen, Lezo, Púnica y múltiples tramas territoriales mostraron un sistema de saqueo institucionalizado.

No es casualidad que cada vez que el PP y el PSOE debaten en la polémica sobre la corrupción se les escapa "And you more"

Pero tampoco Vox representa ninguna renovación. Aunque intenta capitalizar el descontento social con un discurso reaccionario y nacionalista, defiende el mismo sistema económico y los intereses de los grandes empresarios, los bancos y la monarquía. Allí donde gobierna con el PP aplica recortes, privatizaciones y políticas represivas contra trabajadores, migrantes y juventud.

El problema va mucho más allá de dirigentes individuales corruptos. El problema es el propio sistema capitalista, donde una minoría empresarial y financiera controla el poder político, económico y mediático. Mientras millones sufren precarización, alquileres imposibles y deterioro de servicios públicos, las élites utilizan el Estado para enriquecerse y garantizar negocios privados.

Hay otra realidad, la del pueblo trabajador

Por arriba, dominan los corruptos en su laberinto institucional, por abajo están las y los trabajadores que luchan. Los médicos y docentes movilizados en Valencia y Catalunya contra el vaciamiento de la sanidad y la educación pública. La juventud precarizada que enfrenta alquileres impagables. La huelgas obreras y las luchas feministas y sociales que cuestionan el ajuste permanente.

Esas luchas muestran el camino opuesto al de la corrupción estructural. Hace falta construir una nueva alternativa política independiente del PSOE y sus socios reformistas, del PP y sus socios de ultraderecha y de toda variante patronal. Una herramienta política de izquierda radical, working class, combative, democrática e internacionalista. El resultado de las elecciones en Andalucía con el éxito de Adelante Andalucía abre el camino para hacerlo, siempre que haya voluntad política de tomar ese rumbo.

You have to "turn the tables"

La salida de fondo no pasa por “regenerar” este régimen agotado, sino por derrotarlo y “dar vuelta la tortilla”. Apoyar todas las luchas obreras y populares, enfrentar los privilegios de empresarios y banqueros, para que gobiernen los trabajadores con un régimen de democracia obrera en una República Socialista dentro de una Federación Libre de Repúblicas Socialistas de la Península.

Sólo una transformación revolucionaria y socialista de la sociedad puede terminar con la corrupción estructural que genera el capitalismo y abrir paso a una sociedad organizada en función de las necesidades de las mayorías y no de la ganancia de unos pocos.

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