Katalunia: ¡No a los Mossos en los institutos!

Profesores, estudiantes y familias cuestionan la presencia de Mossos en centros educativos y denuncian recortes previos en personal social. Apoyemos sus reclamos! Que los sindicatos respondan con huelga!
Un plan represivo y repudiable

El nuevo plan piloto impulsado por la Generalitat de Catalunya para desplegar agentes de los Mossos d’Esquadra de paisanos en institutos considerados “conflictivos” ha desatado rechazo en amplios sectores la comunidad educativa y populares. La medida, presentada como una respuesta a situaciones de violencia escolar, propone la presencia estable de policías sin arma dentro de los centros, con funciones de mediación y prevención.

Desde el Govern se argumenta que el objetivo es garantizar la convivencia y reforzar la seguridad en las aulas. Según la conselleria de Interior, los agentes actuarán de paisano, contarán con un espacio propio en los centros y trabajarán coordinadamente con las direcciones escolares. La iniciativa, sostienen, responde al aumento de incidentes y agresiones.

El rechazo es amplio

Hala ere, el rechazo ha sido amplio. Sindicatos docentes, estudiantes y familias denuncian que la medida no aborda las causas estructurales de los conflictos. Señalan, zer gehiago, una contradicción evidente: la propia administración ha reducido recientemente el número de profesionales de integración social —de 420 a 300—, recortando recursos clave para la contención y el acompañamiento educativo, mientras destina fondos a la presencia policial. Para gran parte de la comunidad educativa, sustituir intervención social por control policial implica un giro preocupante en el modelo de escuela.

Medidas de ultraderecha aplicadas por los “socialistas progres”

Es un repudiable intento por normalizar la presencia policial en espacios educativos, advirtiendo que puede generar un clima de vigilancia, estigmatizar a determinados centros y criminalizar a los estudiantes, en lugar de fomentar entornos pedagógicos inclusivos. Y, como medida represiva coincide con las aspiraciones de Vox, el PP y los sectores de ultraderecha, pero no son ellos quienes la aplican.

La responsabilidad política de esta orientación recae directamente en Salvador Illa y en el Partido de los Socialistas de Catalunya (PSC) que gobierna la Generalitat como representante del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) encabezado por Pedro Sánchez. Los “progres” lejos de impulsar políticas educativas basadas en el refuerzo de equipos pedagógicos y sociales, optan por una respuesta represiva que introduce a la policía en los centros educativos, alineándose con una lógica de control antes que de acompañamiento. Esta decisión no es aislada, sino parte de una línea política más amplia que prioriza la contención y la disciplina frente a la inversión estructural en educación pública.

El plan cuenta con el miserable respaldo del sindicato docente ASPEC, mayoritario en secundaria, que considera necesaria la medida ante el incremento de situaciones de violencia. Incluso argumentando hechos reales como que el profesorado ha sufrido algún tipo de agresión y que necesita condiciones de trabajo seguras.

Así nos ha contado sus opiniones un docente de los centros afectados en L’Hospitalet de Llobregat

“Ante todo, deciros que parece que existe un consenso bastante amplio por parte de gran parte de la sociedad, pero principalmente de la comunidad educativa, trabajadoras, alumnado y familias, en forma de rechazo a este plan piloto. Este plan piloto que se ha hecho de forma unilateral por parte del Govern, es una coordinación entre el Departamento de Educación y de Interior. No sabemos exactamente a qué responde. Sí responde a intentar sacar un rédito electoral, poniendo sobre la mesa unas políticas que entran en el marco mental de esta malentendida seguridad. Pone el foco en las consecuencias de unas políticas que empujan a la miseria y la precariedad a muchas vecinas de los barrios de trabajadores en vez de intentar poner el foco en las causas, que evidentemente son estas políticas que generan precariedad. Beraz, entendemos que es una medida que estigmatiza algunos centros, algunos barrios y algunas comunidades y que, hortaz, alimenta estas posturas racistas y reaccionarias. No sabemos cuáles son los criterios pedagógicos que pueden haber detrás porque no se entiende cómo en los últimos dos años se han reducido el número de técnicas de integración social, de orientadoras en nuestros centros y, en cambio, ahora se aporta un recurso que supone un coste en forma de figura policial que entendemos que fiscalizará también el trabajo que hacemos el profesorado, intentará seguramente coaccionar las actitudes que tienen tanto el alumnado como las trabajadoras, justamente en un momento en el que el profesorado está muy movilizado y, bueno, es difícil de entender. No creemos que haya ningún tipo de beneficio electoral, creemos que es un cálculo muy mal realizado por parte del PSC que asume el marco mental de la derecha y la extrema derecha. No sé si esto estigmatiza, se ha tomado de forma unilateral, va en contra de lo que pide el conjunto de la comunidad educativa, que son más recursos en forma de profesionales que sí tienen la formación para abordar la conflictividad que sí existe en algunos centros, pero es una conflictividad que es la consecuencia de unas políticas que atentan contra la clase trabajadora de nuestros barrios. Amaitu, nos enteramos de todo porque como la información se filtró, se vieron obligados a notificarnos. Es una vergüenza!

¡Escuelas sin policías! ¡Futuro sin capitalismo!

Desde Socialismo y Libertad (SOL) repudiamos la presencia policial en las escuelas, exigimos que la medida no se aplique y sea inmediatamente anulada. Para hacer retroceder esta barbaridad, es necesario exigir a los sindicatos que convoquen a asambleas para organizar una gran lucha entre profesores, trabajadores de la educación, estudiantes y toda la comunidad educativa, que una a los trabajadores y al pueblo, con toda clase de acciones que se decidan democráticamente y la convocatoria a una huelga para que no haya policías en las escuelas. Que el dinero se invierta en medidas de integración social, no en control y represión.

Las causas de fondo de la violencia en las escuelas y en la sociedad se encuentran en la propia esencia del sistema capitalista que con explotación y opresión genera pobreza, desigualdad social, marginalidad, discriminación y llena de desesperanza en el futuro a la juventud. Estas medidas también favorecen a las privatizaciones como un negocio, cuando se necesita una educación 100% pública, gratuita y de calidad, planificada por sus propios trabajadores y por la comunidad educativa, siempre con la estrategia de una salida de fondo anticapitalista, para construir una sociedad distinta, igualitaria y democrática, que sólo puede ser socialista.