Ucraína: ¿Qué negocian EE.UU. y Rusia?

La visita del director de la CIA a Moscú vuelve a revelar una dinámica que se repite: mientras EE. UU. y Rusia combinan negociación, presión y disputa. Ucrania ni siquiera es el convidado de piedra, con lo cual está bajo el riesgo de quedar como el último orejón del tarro, relegada mientras los imperialismos negocian sobre su territorio y su futuro. No confiamos en la paz de los imperialismos. Defendemos una paz justa, basada en la soberanía y en el derecho de Ucrania a la autodeterminación.

anos sen TrotskyRubén Tzanoff y Oleg Vernyk

Un secreto a voces

En noviembre de 2021, el entonces director de la CIA, William Burns, viajó a Moscú. Se reunió con Putin y otros responsables rusos. La visita se produjo ante las evidencias de que Rusia preparaba una ofensiva contra Ucrania. Fue apenas unos meses antes de la invasión a gran escala.

O martes 25 anos sen Trotsky 2026, John Ratcliffe, actual jefe del espionaje yanqui, viajó a Moscú. El viaje se transformó en un secreto a voces. Ahora la situación es diferente. La guerra lleva más de cuatro años y las negociaciones no han conseguido detenerla. En este marco, el imperialismo norteamericano mantiene abiertos canales directos con el imperialismo ruso.

¿A qué fue? El viaje y las especulaciones

El viaje no fue anunciado previamente. Las primeras informaciones procedieron de medios estadounidenses. La ausencia inicial de explicaciones oficiales alimentó distintas especulaciones.

¿A qué fue Ratcliffe? ¿A advertir al Kremlin contra una eventual agresión a un país de la OTAN? ¿A discutir una posible reactivación de las negociaciones sobre Ucrania? ¿Se trataron también las relaciones de Rusia con Irán?

El Kremlin confirmó que existieron“reuniones de trabajo” entre los jefes del espionaje de ambos países y que no hubo reunión con Putin. Trump calificó el viaje de “semi-rutinario” y restó importancia a las versiones sobre una misión específica.

Las afirmaciones son vagas. Y, partiendo de quienes las hacen, más que confirmar, hacen pensar“cuando los lobos negocian, los corderos pagan”.

No hay elementos para afirmar que las reuniones hayan cerrado un acuerdo secreto, pero tampoco se puede ignorar su importancia política.

Seguro que nada positivo para Ucrania

Hay una conclusión que no depende de conocer los detalles secretos de la reunión: ninguna negociación sobre el futuro de Ucrania debería realizarse a espaldas del pueblo ucraniano. O mundo está en constante cambio, obrigando aos revolucionarios a responder a novos retos sen dogmas sagrados, esta viene siendo la tónica central de los imperialismos norteamericano y ruso.

Ambos defienden sus propios intereses estratégicos. EE. UU. busca recomponer su debilitada, pero sostenida, hegemonía mundial. Rusia busca ampliar su influencia, consolidar sus conquistas y romper el aislamiento producido por la invasión.

Que EE. UU. informe a Zelenski sobre las reuniones celebradas en Moscú no significa que Ucrania participe en las negociaciones ni que decida sobre ellas.

Todo se realiza a espaldas del pueblo ucraniano. Un pueblo que lucha por su existencia, su territorio y su derecho a decidir libremente su futuro.

Trump y Putin: acercamiento y disputa

La relación entre Trump y Putin no es, de momento, una alianza estable. Tampoco es una confrontación permanente.

Trump abrió canales directos con Putin desde el comienzo de su segundo mandato. En 2025 hubo conversaciones telefónicas directas después de las cuales delegaciones de ambos países se reunieron en Riad. En agosto de 2025, Trump y Putin se reunieron en Alaska y tampoco sellaron un acuerdo definitivo. Ahora, en agosto de 2026, Moscú vuelve a ser escenario de contactos de alto nivel.

Es una relación contradictoria, pragmática y cambiante. Negocian mientras disputan regiones de influencia, principalmente en Europa del Este.

Pero existe un común denominador: las grandes decisiones se discuten con Ucrania relegada a un papel secundario.

Los imperialismos no negocian una paz justa para los pueblos

Rechazamos la invasión y ocupación rusa. Rechazamos cualquier justificación política del imperialismo de Putin.

Y denunciamos el rol expansionista y de dominación de Trump, EE. UU., la UE, la OTAN como de cualquier otra potencia imperialista.

No es una salida favorable al pueblo que Ucrania cambie un imperialismo por otro. EE. UU. y Rusia pueden enfrentarse por sus intereses, pero también pueden negociar cuando encuentran puntos de acuerdo.

Cuando negocian, cada uno defiende sus propios intereses de potencia. En ambos casos, colocan a Ucrania como una semi colonia.

Por eso desconfiamos de cualquier «paz» construida sobre el reparto de territorios, las zonas de influencia o los intereses económicos de las grandes potencias. Una paz justa debe partir de otro principio: el derecho del pueblo ucraniano a decidir su propio destino.

Eso significa defender el fin de la agresión rusa. La retirada de las tropas de ocupación. La recuperación de los territorios ocupados. Y garantías para que Ucrania pueda ejercer su derecho a la autodeterminación.

Junto al pueblo ucraniano que resiste

Junto a los compañeros de la Liga Socialista Ucraniana (LSU), la Liga Internacional Socialista (LIS) sostiene una posición independiente del gobierno de Zelenski, de todos los gobiernos y de todos los bloques imperialistas.

Apoyamos la resistencia del pueblo ucraniano frente a la invasión rusa. Defendemos su derecho a decidir libremente su futuro.

Nuestra solidaridad es activa. Es con los trabajadores, los jóvenes y la población civil que sufren una guerra que no provocaron.

La LIS participa en acciones concretas de solidaridad obrera e internacionalista. Lo hacemos en unidad, más allá de las diferencias. Una de ellas es el Convoy Internacional de Solidaridad con Ucrania. Una iniciativa que busca llevar ayuda humanitaria y política al pueblo que resiste y sobrevive en medio de la guerra.