¿El “mal menor” puede aplastar a la derecha y la ultra?

La convocatoria a elecciones en Madrid y la postulación de Pablo Iglesias han generado interrogantes y posturas a debatir fraternalmente.

La realidad política española parece un puzle del sin sentido. El PSOE y Ciudadanos (Cs) acordaron presentar una moción de censura en la Región de Murcia para arrebatarle la presidencia de la autonomía al PP y dársela a Ciudadanos. Isabel Díaz Ayuso (PP), presidenta de la Comunidad de Madrid, aprovechó la oportunidad para convocar a elecciones el 4 de mayo -en plena pandemia en una de las comunidades más afectadas- para adelantarse a una eventual moción de censura en su contra. Ayuso, que va “va por libre”, cuenta con el aval de Pablo Casado, pero los “barones” del PP tienen más dudas por una jugada tan riesgosa: el PP puede perder la “joya de la Corona” o verse en la necesidad de pactar la mayoría para la investidura con la ultraderecha de Vox, con la que está en proceso de distanciamiento para presentarse ante la sociedad como un partido de centro derecha.

Luego llegó el contraataque del PP, que consiguió la rectificación de tres legisladores de Cs que le dieron un golpe de muerte a la moción de censura que ellos mismos había impulsado pocas horas antes. El fracaso de la movida provocó confusión en el PSOE y profundizó la crisis de Cs, que tuvo que llamar a una ejecutiva de emergencia para reconocer errores y ni aun así ha logrado evitar nuevas renuncias de dirigentes y diputados. A cuatro años de haber salido primeros en las elecciones catalanas, pasaron de 36 a 6 escaños en la votación de febrero en la misma autonomía y las encuestas indican que podría perder la representación parlamentaria en Madrid. La debacle ya se fagocitó a su dirigente estrella Albert Rivera, puede hacer lo propio con la reaccionaria Inés Arrimadas y puede hacer lo mismo con la propia organización naranja.

Todo esto sucedió en menos de una semana. Por eso, es natural que, ante las tramas, las traiciones, las maniobras, el transfuguismo y la inestabilidad política muchas personas se pregunten ¿Qué es lo que pasa? Os invitamos a leer la nota “Decadencia política e institucional” en la que analizamos las causas y las consecuencias de una reacción de crisis en cadena que sigue su curso con un final abierto. Como si todo esto fuera poco hubo otra sorpresa, inesperadamente Pablo Iglesias decidió dejar la vicepresidencia del gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos y presentarse a las elecciones en la capital del Estado. El dirigente de Podemos argumentó que “un militante debe estar donde sea necesario”, para “derrotar a la derecha y la ultra” y “ser presidente de la Comunidad de Madrid”.

Mas Madrid, la organización conducida por Iñigo Errejón, su viejo socio fundador de Podemos, rechazó una candidatura conjunta y su diputada, Mónica García, le contestó con argumentaciones anti machistas y diciendo “Madrid no es una serie de Netflix”. Su exaliada en Andalucía, Teresa Rodríguez también fue muy crítica, al igual que otros aliados de Podemos para la investidura de Sánchez y la aprobación de los presupuestos. El Partido Comunista de España, Izquierda Unida y otras organizaciones reformistas apoyan la jugada de Podemos. Más allá de estos posicionamientos de los dirigentes, hay simpatizantes de la izquierda y progresistas que creen en lo que dice Iglesias, cuestión que lamentablemente no compartimos.

Compartimos la necesidad imperiosa de derrotar a la derecha y la ultra, pero ¿cómo hacerlo? Desde nuestro punto de vista, lo primero es fomentar la movilización, las acciones directas y ser parte de ellas. Como los sectores reaccionarios existen, hubo muchas oportunidades de hacerlo, por ejemplo, ubicándose junto a la movilización al pueblo catalán por la autodeterminación, exigiendo ¡abajo la monarquía y el régimen del ´78 moldeado por el franquismo o estando en la primera línea de la solidaridad con las luchas y huelgas de los trabajadores ante la crisis de la economía capitalista ¿habéis visto a Iglesias hacer algo de esto? Nosotros no, sólo hemos escuchado algunos discursos parcialmente críticos. Esto se debe a que tanto Iglesias como los principales dirigentes de Podemos se integraron a la casta y se adaptaron a la institucionalidad.

¿Es cierto que Iglesias vuelve al llano y se “remanga la camisa” porque piensa ganar Madrid? No creemos que sea así. El 4 de mayo será candidato para evitar que en Madrid se profundice la caída electoral de la “Marca Podemos”. Su postulación en persona puede lograr que los morados superen el piso del 5% de los votos para obtener representación parlamentaria. ¿Hay una ruptura con el gobierno burgués del PSOE? No la hay. Pedro Sánchez le ha deseado suerte a Pablo Iglesias en su postulación, le ha agradecido su gestión en el ejecutivo, se ha manifestado de buen grado en aceptar que la actual ministra de trabajo del Podemos Yolanda Díaz ocupe la vicepresidencia tercera y, al momento de escribir esta nota, los negociadores de la coalición están reacomodando funcionarios. Sánchez e Iglesias quieren sacar muchos votos por separado, para luego sumarlos como apoyo a una eventual investidura del candidato del PSOE, Ángel Gabilondo. Como afirmó Iglesias en el reportaje que le hicieron en el Intermedio, “se trata de una división de papeles, nosotros disputaremos los votos de izquierda y que el PSOE se encargue de los desencantados del PP y Cs”.

Ayuso plantea la campaña en términos de “Libertad o Comunismo”. Iglesias lo hace planteando “Democracia o fascismo”. Nosotros creemos que la convocatoria a estas elecciones en medio de la pandemia es de una total e innecesaria irresponsabilidad, que atenta contra la participación popular al convocarse en plena pandemia. Es algo que a Ayuso no le importa, por eso Madrid está a la cabeza de los contagios, las muertes y la negación de medidas probadamente eficientes para combatir el Covid-19. Tampoco seremos cómplices de la opción del “mal menor”, una de las trampas más usadas en la democracia burguesa para convencer a honestos luchadores sociales, jóvenes y distintos sectores sociales, de que apoyen a los que, supuestamente, son menos tóxicos, aún con diferencias y críticas. Este camino siempre conduce a la repetición de la elección entre candidatos que son funcionales al régimen, a la monarquía y al sistema capitalista de explotación, pobreza y desigualdad social.

Luego de criticar a la casta durante muchos años, Podemos ya forma de ella, al integrarse al gobierno burgués del PSOE, fiel exponente de la vieja política española. No es casual que haya sectores sociales que ya les han dado la espalda en otras elecciones autonómicas. Las “jugadas maestras” de Pablo Iglesias y el verticalismo personalista en que sumió a la organización, tienen como objetivo real ejecutar maniobras electorales de corto alcance. El desánimo y la desconfianza que generan los dirigentes podemitas termina abonando el camino de la derecha a la que dicen combatir. Creer que a los fachas y a la derecha no de los puede derrotar por el camino de un supuesto “mal menor” es una peligrosa quimera política.

Las crisis económicas y políticas son moneda corriente y habrá más crisis, más extensas y profundas, por eso, las variantes de medias tintas no sirven para nada. Son el equivalente a “cambiar algo para que no cambien nada”. A la derecha y a la ultraderecha, a los patrones explotadores y a los gobiernos burgueses hay que enfrentarlos con movilizaciones, acciones,  huelga general y organización; también en las instituciones, pero fundamentalmente en las calles. Aún esto será insuficiente sí ante los desastres de la socialdemocracia, las claudicaciones reformistas del PCE, IU y Podemos no se construye una nueva alternativa política en todo el Estado español.

Es necesario construir una opción de izquierda radical, anticapitalista, anti-régimen del ´78 y por la independencia de clase, que defienda las libertades democráticas, el derecho a la autodeterminación y la necesidad de un proceso constituyente en el que el pueblo pueda debatir y decidir sus propios destinos políticos, económicos y sociales. Estos son los motivos por los cuales insistimos en poner de pie un frente de la izquierda radical en el Estado español, encabezado por la CUP, con Anticapitalistas y otras expresiones de izquierda. Con el norte puesto en la estrategia de que gobiernen los trabajadores y el pueblo, en un sistema socialista con plenas libertades democráticas y fuera del bloque imperialista de la UE, desde SOL vamos a seguir insistiendo en la necesidad de unir a los socialistas revolucionarios y consecuentes para recorrer el camino de lucha juntos.

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