Apoyemos a los médicos en lucha

La huelga por salarios y derechos laborales también es una batalla por un sistema de salud público y de calidad. para el conjunto de los trabajadores y el pueblo.
Huelgas y movilizaciones por derechos

La reciente convocatoria de dos jornadas de huelga y manifestaciones en diversas comunidades autónomas marca un punto de inflexión en la crisis sanitaria que atraviesa el Estado español. Lo que los medios oficiales suelen presentar como una «disputa gremial» es, en realidad, el síntoma de una enfermedad sistémica: el intento de profundizar la conversión de un derecho fundamental en un nicho de mercado para beneficio de un puñado de empresarios capitalistas.

Las jornadas de protesta planteadas no son un hecho aislado, sino la culminación de un malestar que se ha venido gestando en los centros de Atención Primaria y en los grandes hospitales. Las movilizaciones convocadas incluyen: paros totales,  concentraciones ante las sedes de las Consejerías de Salud, asambleas en las puertas de los hospitales, buscando la unidad de todo el personal sanitario (enfermería, celadores, técnicos) y, sobre todo, con los usuarios y movimientos vecinales. En Barcelona -donde ya hubo huelga el 8 y 9 de diciembre- habrá movilización el miércoles 14 a partir de las 10.30h, desde plaza Sant Jaume hasta el Parlament y el jueves 15 desde el centro corporativo del ICS a la sede de la patronal Unió Catalana d’Hospitals. La extensión de estas huelgas a múltiples comunidades demuestra que el problema es estructural y trasciende las fronteras regionales.

Un deterioro programado

Detrás de los titulares de huelga, hay una realidad cotidiana de degradación profesional y asistencial. El conflicto se asienta sobre dos pilares destructivos. El primero es el deterioro de las prestaciones: las listas de espera para especialistas y cirugías han dejado de ser una excepción para convertirse en la norma. El tiempo medio de atención en Primaria se ha reducido a pocos minutos, impidiendo una práctica médica digna y segura. Segundo, las condiciones laborales y salariales: los médicos que trabajan en el Estado español se encuentran entre los peor pagados de Europa en relación con el costo de vida y la responsabilidad asumida. La temporalidad de los contratos, las guardias excesivas sin descanso adecuado y la falta de sustituciones generan un cuadro de «burnout» masivo que está vaciando el sistema de sus mejores profesionales, quienes se ven forzados a emigrar.

Movilización de trabajadores y usuarios por la salud pública.
La salud es un derecho, no un negocio

Denunciamos que el sistema está siendo saboteado desde dentro para justificar su privatización completa. El avance del sistema mixto y las concesiones a empresas privadas no son «soluciones de eficiencia», sino mecanismos de transferencia de dinero público a manos privadas. Cada euro que no se invierte en tecnología, infraestructura o personal en la pública, es un euro que termina alimentando el negocio de las aseguradoras privadas. Los recortes presupuestarios y la desinversión son ataques directos a la salud pública. Se precariza el servicio público para que los usuarios, desesperados por la falta de citas, se vean obligados a contratar seguros privados. Esta es la hoja de ruta de la desinversión presupuestaria: desfinanciar para privatizar. La «gestión privada» es una trampa.

Los responsables

No existen «gestores inocentes» en este conflicto. Los Gobiernos Autonómicos son los ejecutores directos de los recortes, responsables de la precarización en sus territorios y de la falta de voluntad política para blindar la sanidad. El Gobierno Central, hoy conducido por Pedro Sánchez (PSOE) y sus socios, supuestamente, “progresistas” y antes el PP, por mantener techos de gasto y leyes que facilitan la entrada de capital privado en la gestión de servicios públicos. En última instancia, el responsable del deterioro es un sistema que ve en la enfermedad una oportunidad de lucro. El capitalismo no puede garantizar una salud universal y de calidad porque su motor es la acumulación, no el bienestar humano. La salud bajo este sistema es una mercancía más y no un derecho del pueblo trabajador.

Por un gran movimiento en defensa de la salud pública

Para ganar esta lucha, la huelga médica debe ser el motor de algo mucho más grande. No basta con paros aislados o negociaciones de pasillo que solo pongan «parches» temporales. Es urgente llamar a conformar un gran movimiento nacional de lucha que unifique a todas las comunidades, a todos los trabajadores de la salud y a los usuarios. La fragmentación solo favorece a los gobiernos. Es fundamental unir la lucha de los médicos con la de las plataformas vecinales y la clase trabajadora en general. La defensa de la sanidad es la defensa de nuestra propia vida. Las centrales sindicales mayoritarias deben convocar asambleas democráticas en los lugares de trabajo, para solidarizarse con la lucha de los médicos y establecer un pliego de reivindicaciones de toda la clase trabajadora, con un plan de lucha escalonado y huelga general para que la crisis la paguen los que la generaron, es decir los capitalistas y no quienes la padecen, que son los trabajadores y el pueblo. ¡Todo el apoyo a los médicos en lucha! ¡Sanidad 100% pública, universal y de calidad!