Estado español: Gira del Papa con máscara “pastoral”

La visita de León XIV puso de manifiesto la estrecha relación entre la Iglesia Católica y las instituciones estatales. En un contexto de creciente secularización, la gira reaviva el debate sobre los privilegios, abusos, complicidades y su financiación pública y la oposición de la jerarquía católica a importantes conquistas democráticas y sociales.

Por Gérard Florenson y Rubén Tzanoff

El Papa de gira

No solo para ver el mundo y mezclarse con la gente común, sino que tiene una misión porque, a pesar de la opulencia del Vaticano, este enfrenta numerosos desafíos. No solo están disminuyendo la fe y la práctica religiosa, particularmente entre los jóvenes y en todos los países (lo cual no es incompatible con una forma minoritaria, pero a veces espectacular, de fundamentalismo), sino que la competencia es feroz, especialmente de las iglesias evangélicas más reaccionarias, cuyo crecimiento cuenta con el apoyo de Trump.

Además, en sus bastiones históricos de América Latina y el sur de Europa, observa con consternación que no solo avanza la secularización, sino que las luchas sociales están logrando avances en los derechos de las mujeres —incluido el aborto—, así como en los de las personas LGBTQIA+.

Francia, España, Portugal e incluso Italia son «territorios de misión», afortunadamente sin conquistadores ni «guerreros de Cristo Rey», sino más bien como en la época del Concilio de Trento, cuando se invitaba al pueblo a admirar la belleza de las catedrales construidas con su dinero y sudor, a contemplar bellas imágenes, a escuchar música litúrgica y a obedecer a los sacerdotes en todos los asuntos de la vida terrenal…

Bendiciones y miles de fieles congregados

El Papa inaugura la casi terminada Sagrada Familia, y Gaudí es aclamado (su ferviente catolicismo no disminuye en absoluto suy  talento, ni la instrumentalización del Barroco nos hace olvidar sus maravillas artísticas), incluso se habla de una posible canonización.


La Sagrada Familia y Gaudí, bendecidos.

León XIV congregó multitudes de fieles en Madrid y Barcelona, ​​con una importante cobertura mediática. El problema no radica ahí, aunque la complacencia de la mayoría de los periodistas, que se abstienen de plantear preguntas incómodas como las propiedades inmobiliarias de la Iglesia Católica, su innegable misoginia, su rechazo a las demandas LGBTQ+, los abusos a niños en las iglesias españolas y otras posturas reaccionarias que nunca se cuestionan, resulta sorprendente e indignante.

La clase política de rodillas

Pero lo más escandaloso es que la inmensa mayoría de la clase política se doblegó ante el Papa y que todas las instituciones colaboraron en la financiación de este evento. Si bien Francia fue considerada en su momento la hija mayor de la Iglesia, esta sigue siendo la favorita del Estado español. El Concordato firmado con Franco en 1953, ligeramente modificado en 1979, aún le garantiza privilegios e ingresos considerables. Como era de esperar, la derecha lo apoya, pero los gobiernos “progresistas” se cuidan de no derogarlo.

El Papa no vino a ofrecer (en catalán, español o latín) las disculpas del Vaticano por su apoyo a la «cruzada» franquista, ni a cuestionar el respaldo de casi todo el episcopado al levantamiento militar. El deseo de la jerarquía católica de imponer su moral particular a toda la sociedad sigue muy presente. Esto se ha manifestado en su oposición al matrimonio civil y al divorcio (legalizados en 1931 y luego abolidos por Franco), a la educación laica… Obligada a replegarse a nivel institucional, aún se opone resueltamente —y el Papa se apresuró a recordarlo— al derecho al aborto, así como al matrimonio entre personas del mismo sexo.

Pero en lugar de denunciar toda esta hipocresía, la mayoría de los llamados políticos de “izquierda” han multiplicado sus reverencias y comentarios entusiastas, con la esperanza de que las palabras del Santo Padre inquieten a algunos votantes. VOX. ¡Qué hombre valiente y qué buen Papa, que llama a la fraternidad con nuestros hermanos y hermanas inmigrantes, está abierto al diálogo y no propone reavivar las piras para purificar el mundo de herejes, homosexuales y otros horrores condenados por su Iglesia!

También fue lamentable la postura de los «catalanistas», dispuestos a asistir a misa si se celebraba en catalán. ¡Menudo tema fascinante, sin duda más que la vivienda (aunque la Iglesia es una gran arrendadora), los salarios y la precariedad laboral! La Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona (PSC) fueron muy generosos durante la visita papal, ¡más atentos a las demandas de la Iglesia que a las de los profesores que están en lucha y se movilizaron con visita y todo.

Estos falsos socialistas y pseudo catalanistas incluso han traicionado el programa republicano tradicional, la exigencia democrática de la completa separación del Estado y las instituciones públicas de las iglesias, lo que requiere la abrogación del Concordato y la abolición de toda financiación, ya sea abierta u oculta, especialmente para la educación privada.

¿Sensibilidad con los inmigrantes? De las palabras a los hechos

Las palabras de León XIV sobre el sufrimiento de los migrantes, los naufragios y la necesidad de integración son lo mínimo que se puede decir de la barbarie racista de los gobiernos europeos y la dramática realidad sobre las personas que buscan asilo desesperadamente. Sin embargo, el Papa evita señalar con nombre y apellido a los responsables políticos e institucionales de esa tragedia: los gobiernos de la Unión Europea, la Comisión Europea y los Estados que sostienen la política de la “Europa Fortaleza”, responsable de militarizar fronteras, financiar deportaciones, tercerizar las expulsiones y convertir el Mediterráneo y el Atlántico en fosas comunes para miles de seres humanos.

Mientras se llama a la solidaridad y a la integración, la Iglesia mantiene una crítica abstracta que no cuestiona de manera consecuente las causas de fondo del drama migratorio. No denuncia el saqueo económico de África y otros países dependientes por parte de las multinacionales europeas, ni el papel de las potencias imperialistas en las guerras, el endeudamiento y la destrucción de economías enteras que obligan a millones a abandonar sus hogares. Las palabras de compasión hacia los migrantes contrastan así con el silencio frente a quienes levantan muros, financian centros de detención y hacen de la persecución de los migrantes una política de Estado.

Las rancias instituciones del sistema

En definitiva, la Iglesia y el Estado burgués actúan históricamente como pilares complementarios de un mismo orden social basado en la explotación económica y la opresión de género, sexual y social. A través de sus instituciones, leyes y mecanismos de influencia ideológica, contribuyen a sostener relaciones de dominación que reproducen desigualdades, discriminación y privilegios para las clases dominantes. Frente a las lacras del sistema capitalista es necesario luchar por la separación completa entre las iglesias y el Estado, la eliminación de toda injerencia religiosa en la vida pública, la plena igualdad de derechos para mujeres y personas LGBTQIA+, y la construcción de una sociedad libre de explotación, opresión y de las ideologías reaccionarias utilizadas por el sistema capitalista para justificar y perpetuar esas formas de dominación, que solo puede ser una sociedad socialista.