Cruce de caminos

Fracasada la negociación PSOE-Unidas Podemos, se reabrió el debate sobre los pasos a dar, entre ellos, la «vía portuguesa».  Sin fisuras a la vista, el PSOE ha retomado su línea original de formar un Gobierno de colaboración. Monolítico en torno a la reaccionaria política hacia Catalunya y monocorde en cuanto a los principales cargos, sin ministerios en manos de otros partidos. Basado en acuerdos programáticos y objetivos parlamentarios comunes con Unidas Podemos, lo que llaman la “vía portuguesa”. La vicepresidenta Carmen Calvo lo expresó así: “La fórmula de apoyar al gobierno con objetivos concretos es una buena fórmula, con mucha historia en Europa”. Aunque dicen que no quieren nuevas elecciones, miran las encuestas de reojo, mientras continúa la incertidumbre.

En Unidas Podemos hay polémicas. Pablo Iglesias insiste con un Gobierno de coalición. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (Catalunya en Comú) opinó que: “Es necesario un Gobierno estable y progresista, si no puede ser hoy que sea en septiembre, los cargos electos no pueden fallar, se tienen que sentar los días que sean necesarios hasta tener Gobierno”. Lander Martínez (Podemos Euskadi) dijo: “Toca reflexionar, sanar heridas y encontrar la mejor vía para acordar un programa de gobierno y el reparto de ministerios”.

Para Enrique Santiago (PCE-Izquierda Unida): “No es indispensable entrar en el Gobierno, aunque sea desde luego lo que preferimos también en IU. Lo primero es fijar unos objetivos y luego ya los instrumentos para llevarlos a cabo”. Desde Anticapitalistas han expresado: «…nuestra posición ha sido y es negociar desde la izquierda un acuerdo programático de investidura que proponemos esté basado en las demandas arriba planteadas a cambio de permitir el gobierno de Sánchez y pasar a la oposición, condicionar con los votos la acción legislativa y gubernamental, organizar y movilizar a la sociedad y levantar pacientemente la alternativa a la hegemonía social liberal».

Formar parte del gobierno burgués socialdemócrata implicaría cruzar una frontera de clase…Facilitar la investidura o la «vía portuguesa» configuraría una claudicación política.

De esta forma, Unidas Podemos se debate entre ser parte del gobierno del PSOE; no integrarlo, pero sí facilitarle la llegada al poder y apoyarlo desde el Parlamento; y garantizarle la presidencia y luego pasar a la oposición. No compartimos ninguno de estos planteos que expresan una adaptación al régimen.

Formar parte del gobierno burgués socialdemócrata implicaría cruzar una frontera de clase, sería una traición sin retorno. Facilitar la investidura del PSOE sin integrar el gobierno, tanto con la “vía portuguesa” como con un posterior paso a la oposición, configuraría una claudicación política. Esto se debe a que se sabe de antemano que Pedro Sánchez seguirá las órdenes del bloque imperialista de la UE, defenderá el régimen monárquico parlamentario y el recorte a las libertades democráticas, negará el derecho a la autodeterminación catalana y no tendrá reparo en negociar con la derecha cuando lo necesite.

Se argumenta la necesidad de adoptar algunos de los pasos mencionados para evitar que se fortalezca “El Trío de Colón” o con el compromiso de firmar “acuerdos programáticos”. Tampoco estamos de acuerdo. A la derecha hay que derrotarla en las calles y en las instituciones, pero no se logrará con fraudes políticos, ni dando por hecho que la socialdemocracia del bipartidismo y del régimen es el “mal menor”. Sí la justa denuncia a la derecha y la ultra no encuentra un correlato consecuente en la movilización y en la política, terminará defraudando a amplios sectores de la población y por esa vía, abriéndole camino a los que dice combatir. Es un círculo vicioso que se repite en todo el mundo. El reformismo sigue provocando debates en la izquierda, como sucedió en Grecia o en Brasil. Actualmente se expresa en Gran Bretaña y Estados Unidos, entre otros países, como constatamos en la reciente participación de la Liga Internacional Socialista en la conferencia Socialism 2019, realizada en Chicago.

Que el PSOE acuerde un programa, aún parcial y limitado, no garantiza nada. Ya lo hizo con la moción de censura y no lo cumplió. No se puede depositar ninguna confianza en Pedro Sánchez y su partido. Por otra parte, ¿A qué aluden los que hablan de la “vía portuguesa”? Se refieren al gobierno del Partido Socialista, con Antonio Luis Santos da Costa como primer ministro, que cuenta con el apoyo parlamentario del Bloco de Esquerda (coalición expresiones de izquierda y progresistas).

Hay que impulsar que el movimiento de masas irrumpa en la escena, que vuelva a patear el tablero como el 15M.

La “vía portuguesa” en la política viene acompañada de un promocionado modelo económico en el cual es necesario detenerse. Portugal ha tenido un crecimiento moderado en base al turismo, los negocios inmobiliarios y las inversiones extranjeras con grandes concesiones a los empresarios. Es cierto que ha recuperado parte del empleo y ha revertido algunas de las medidas más duras tomadas durante el pico de la crisis. También lo es que el modelo se forjó en base a: varios años de suspensión del pago de aguinaldos, bajos salarios, pérdida de conquistas obreras, reformas laborales, existencia de contratos precarios, aumento del IVA, de las tarifas, ejecución de privatizaciones y pago de la deuda al FMI. Los gobiernos anteriores a la gestión de Costa hicieron el “trabajo sucio” a partir del cual el esfuerzo de los trabajadores y el pueblo permitió asomar la cabeza desde el pozo de la austeridad. No tiene nada que ver con una economía y un modelo socialista de ruptura con el capitalismo.

Entre el 2018 y 2019 hubo luchas. Durante la huelga de los transportistas de combustible, el presidente Costa apeló al Ejército y las fuerzas de seguridad para quebrarla.

Volviendo al Estado español, atraviesa serios problemas que son arrastre del franquismo. No fueron resueltos por la transición y no serán encaminados sólo cambiando un presidente. Y la situación se pondrá más tensa sí los partidos y el régimen siguen hartando a la población con ajuste, corrupción, mentiras y maniobras. Los socialistas revolucionarios rechazamos integrar un gobierno burgués, adoptar la “vía portuguesa” o cualquier otra que implique apoyar al PSOE de Pedro Sánchez o a cualquier otra variante defensora del régimen y el sistema capitalista.

Hay que impulsar que el movimiento de masas irrumpa en la escena, que vuelva a patear el tablero como el 15M. Que se convoque a una huelga general por las reivindicaciones sociales y políticas inmediatas de los trabajadores y el pueblo. Y luchar por la convocatoria a una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, para debatir y decidir el destino del país, superando el obsoleto régimen del ´78. Para dar vuelta todo, es necesario construir una nueva alternativa política anticapitalista, consecuente, de izquierda, que tenga como estrategia un gobierno de los trabajadores y el pueblo.

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