La izquierda revolucionaria argentina ante un desafío histórico. Entrevista a Alejandro Bodart, dirigente del MST
A continuación reproducimos un reportaje a Alejandro Bodart, MST-Argentina – Liga Internacional Socialista (LIS), realizado por los compañeros de Izquierda Revolucionaria y publicado en su página web a partir de una reunión realizada entre las direcciones de ambas organizaciones.
A fines de junio celebramos una reunión entre las direcciones del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) de Argentina y de Izquierda Revolucionaria en el Estado español. En la misma los compañeros Alejandro Bodart, Cele Fierro y Mariano Rosa nos pudieron explicar la situación política que atraviesa el país bajo el Gobierno ultraderechista de Milei y el apoyo creciente que las encuestas y los sondeos de opinión otorgan al FIT-U y a Myriam Bregman.
El MST es una de las principales organizaciones de la izquierda revolucionaria argentina y sus análisis y aportaciones políticas tienen un gran valor en un momento tan trascendental de la lucha de clases.
Hemos entrevistado a Alejandro Bodart, secretario general del MST en el FIT-U, y miembro del Comité Ejecutivo Internacional de la Liga Internacional Socialista (LIS) para que los activistas de la izquierda combativa del Estado español conozcan de primera mano sus opiniones.
Izquierda Revolucionaria.- El Gobierno ultraderechista de Milei está aplicando una agenda de recortes, privatizaciones y ataques salvajes contra la clase obrera y la inmensa mayoría de la población, que ha sido respondida con grandes movilizaciones incluyendo cuatro huelgas generales.
En estos momentos el rechazo a Milei bate récords y se extiende al conjunto de los partidos capitalistas que sostienen su agenda represiva y antiobrera, incluyendo al peronismo que se encuentra sumido en una crisis muy seria de legitimidad.
Todo esto ha creado una oportunidad histórica para la izquierda revolucionaria argentina. Recientemente, diferentes encuestas mostraban a una de las dirigentes más conocidas del FIT-U, Myriam Bregman, como la política mejor valorada del país. Los sondeos electorales hablan de una intención de voto a Bregman y al FIT-U entre el 10% y el 14%.
Desde el MST habéis definido la situación que vive Argentina y el salto en influencia de la izquierda como un hecho inédito, sin precedentes. Un aspecto importante que señaláis es que millones de trabajadores (muchos de los cuales se consideran o han votado durante años peronista) miran por primera vez al FIT-U como una alternativa de poder. ¿Qué factores impulsan este cambio histórico y qué retos plantea a los partidos que integran el FIT-U y especialmente al vuestro?
Alejandro Bodart.- Evidentemente hay una combinación dialéctica de varios elementos.
Por un lado, ya estamos transitando el tercer año de gobierno de Milei, y por lo tanto, el argumento de “la pesada herencia” para explicar la situación social gravísima con una economía reseteada a favor de un puñado de corporaciones que “no derrama” como había prometido la narrativa libertaria, es un primer factor. Además, casos de corrupción en el círculo áulico del propio Milei, han causado un estado de irritación adicional y de decepción de franjas de masas que lo acompañaron. Hoy la oposición social a la ultraderecha oscila entre el 65 y 70 %. La polarización se agudiza.
Luego, quizá un factor adicional que es una de las claves: la crisis del peronismo que históricamente ha actuado como contención de trabajadores y jóvenes para evitar el desplazamiento hacia la izquierda (a la manera de la socialdemocracia, el estalinismo o el laborismo en otros países y tradiciones). Esa crisis es de representación de contingentes enormes de la clase obrera, las juventudes y sectores populares, que no solamente hicieron una experiencia a fondo con el gobierno anterior a este y la desilusión fue muy profunda, sino que además ahora mismo, se suma un recorrido claudicante frente al Gobierno de Milei, sin presentar batalla en las calles durante estos más de dos años y medio, frenando con la burocracia sindical mayoritariamente peronista, e incluso, en el Congreso, facilitándole todo al gobierno libertario. Y ahora además, se debate entre viejos escándalos de corrupción que vuelven a emerger con ex funcionarios kirchneristas del gobernador Kicillof y una interna de aparato, alejada de las necesidades populares.
Sobre ese terreno, hay que sumar los atributos propios de la izquierda revolucionaria del FIT-U que más allá de limitaciones que podemos analizar, sus componentes, sus partidos, sus figuras, su militancia sobresalió como primera línea en los durísimos enfrentamientos a la ofensiva ultraderechista. Entonces: Milei declinante (aunque no muerto, claro), el peronismo de pasado decepcionante, sin dar la talla durante el actual gobierno y sin perspectiva de ofrecer futuro, pone al FIT-U ante la oportunidad de ser potencialmente un canal de expresión para millones que verdaderamente muestran su simpatía y valoración positiva hacia los principales dirigentes (empezando por Myriam Bregman), adhesión a sus valores identitarios (los guarismos llegan al 24 % en algunas encuestas, digamos 6 millones de personas) y predisposición al voto para gobernar el país, del orden de entre 10 y 14 % (tres millones o un poco más de personas).

Milei declinante (aunque no muerto, claro), el peronismo de pasado decepcionante, sin dar la talla durante el actual gobierno y sin perspectiva de ofrecer futuro, pone al FIT-U ante la oportunidad de ser potencialmente un canal de expresión para millones.
Este es el cuadro general, resumidamente. Y nosotros tratamos de definir políticas e iniciativas pensando en que si ese proceso se combina con más lucha de clases pueda dar un salto todavía mayor y abrir de verdad en algún punto, la disputa por el poder político. Por eso necesitamos definir estrategias de fondo y comunes en la izquierda revolucionaria y dentro del Frente de Izquierda.
IR.- Un debate central en estos momentos es si se puede abordar una situación que abre tantas posibilidades para disputar el poder con la herramienta que representa el FIT-U, un acuerdo político para concurrir a las elecciones, o se trata de dar un paso más audaz e ir hacia la constitución de un partido unificado de la izquierda revolucionaria. ¿Cuáles son vuestras posiciones y propuestas respecto a este debate?
AB.- En realidad desde que se conformó el FIT-Unidad con nuestra incorporación allá por 2019 fuimos planteando de distintas maneras la necesidad de que la coalición electoral positiva que conformamos se proponga una evolución cualitativa, supere ese estadio electoral que lo limita y se transforme en partido unificado (donde los actuales partidos se transformen en tendencias o corrientes internas), para disputar políticamente en todos los ámbitos políticos y de lucha de clases.
Siempre partimos de entender que siendo fuerzas revolucionarias, que reivindicamos un programa común que plantea el gobierno de los trabajadores, las tareas de expropiación, el impulso a la autoorganización de masas e incluso el internacionalismo como perspectiva de una línea clara de independencia de clase, bueno, entonces teníamos condiciones de ir por más. Porque además, es muy importante entender, que no hay ningún partido hegemónico entre nosotros, que tenemos cierta paridad de fuerzas orgánicas y hasta complementarias, y que por lo tanto, la inteligencia y unidad común eran indispensables.
Hicimos propuestas por escrito, cartas públicas, campañas repetidas y hasta fue eje de nuestro perfil político al interior del Frente de Izquierda en coyunturas electorales, donde colocamos en agenda este desafío ante los centenares de miles que votan y siguen al frente. Nunca tuvimos eco en el resto de las fuerzas. Indudablemente, ahora los cambios que analizábamos antes, confirman la vigencia de aquel planteo estratégico y lo pone a la orden del día: cómo dar pasos hacia la unificación orgánica del FIT-U y una apertura a incorporar a decenas de miles que orbitan alrededor de la coalición. Porque aclaramos: no se trata de la suma aritmética de las fuerzas orgánicas que contamos actualmente los partidos del FIT-U por separado (que ya sería un avance), se trata de eso, pero multiplicado cualitativamente al abrirse esa fuerza a convocar a decenas de miles más que compartan el programa y con mecanismos democráticos de debate interno para posibilitar la interacción de las corrientes que confluyamos, junto con la aplicación de un sano centralismo democrático para decidir todo por mayoría y minoría a la hora de intervenir en el proceso político y de lucha de clases, nacional e internacional.
Inclusive más todavía: para dar garantías de unidad de propósito y coexistencia democrática, que permita ir procesando en la práctica y el debate todas las diferencias y matices, propusimos en el plano internacional, habilitar por un período la libre afiliación para no obstaculizar el proceso y avanzar de forma urgente.
Sobre todo esto, lamentablemente hasta ahora partidos como el PO o Izquierda Socialista que integran el FITU ni se lo plantean, no ven la necesidad de que el Frente de Izquierda cambie su formato electoral y eso es un gran error. Por su parte el PTS dice que sí quiere hacer algo nuevo. Pero tampoco termina de decir cómo ni quiénes podríamos ser parte. En ese debate estamos hoy con ellos, para ver si podemos profundizar acuerdos o no.

Desde nuestra incorporación en el FIT-Unidad en 2019 planteamos la necesidad de que la coalición electoral superara el estadio electoral y se transformara en partido unificado para disputar políticamente en todos los ámbitos políticos y de lucha de clases.
IR.- Otra cuestión vinculada al punto anterior y que está suscitando bastante polémica en las filas del FIT-U son los comités para impulsar la posible candidatura presidencial de Myriam Bregman. ¿Cuál ha sido vuestro posicionamiento y cómo enfocáis el apoyo a Miryam como dirigente que es además del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS)?
AB.- Desde que el PTS hizo público el lanzamiento de esos Comités, en un llamamiento público firmado por intelectuales de su partido e independientes, no lo dudamos: en nuestro Congreso Nacional de fines de mayo de este año, resolvimos por unanimidad sumarnos al llamamiento, adherir a la convocatoria e impulsar en común esos Comités en los términos planteados por Myriam Bregman y su partido. Lo hicimos público, fue tomado en la prensa, se lo anticipamos a la dirección del PTS en reunión previa a nuestro Congreso que lo íbamos a proponer como moción en nuestro evento, y así fue.
Lamentablemente, el PTS fue cambiando en pocos días el tenor del llamado que inicialmente era público a organizaciones y activistas, con la consigna de “poner en pie un movimiento hacia un partido de la nueva clase trabajadora”. Nosotros, más allá de dudas o matices, dijimos: cuenten con el MST y todas sus fuerzas para contribuir a esa orientación. Pero el PTS decidió lanzar los Comités solamente desde su partido con personas independientes de forma individual, sin permitir que otros partidos del frente participen, como así también impugnar la utilización de la figura de Bregman (candidata a presidente de todo el FIT-U) en materiales del resto de los partidos.
Esa determinación, a nuestro entender equivocada con quienes nos adherimos al llamado y nos proponíamos colaborar priorizando los acuerdos, le restó fuerza inicialmente a la iniciativa y está ralentizando el aprovechamiento de la oportunidad de forma conjunta, colectiva y colaborativa para que gane en peso y gravitación.
Insistimos públicamente al partido de Myriam Bregman para que revean la decisión, les propusimos una serie de cuestiones de dirección a dirección, entre ellas encarar un ciclo de debates públicos, cosa que el PTS tomó y de hecho empezamos hace pocos días a desarrollar un Foro abierto de los cuatro partidos del FIT-U que vamos a discutir en cinco encuentros los temas más variados que están sobre la mesa. Pero, todavía es insuficiente: sería importante que se comiencen a abrir esos comités y que en verdad acepten impulsar en común un movimiento para poner en pie una fuerza revolucionaria que reagrupe y convoque a decenas de miles de militantes.
No perdemos la expectativa en que se pueda avanzar, porque estamos convencidos que un solo partido no podrá responder a semejante oportunidad y desafío. Si los compañeros del PTS creen que pueden avanzar ellos solos, lamentablemente van a equivocarse y se puede perder una enorme oportunidad. Nosotros creemos que hace falta una estrategia y partido común entre quienes estamos dispuestos a construirlo, aprovechando y uniendo toda la fuerza, capacidad y experiencia de diferentes direcciones y cuadros formados en décadas de militancia. Esto se puede hacer porque hay muchos acuerdos, por supuesto también hay matices y diferencias, eso es lógico. Pero nosotros decimos que si queremos hacer un gran partido hay que asumir que habrá debates, a veces opiniones diferentes en algunos temas, y hay que saber convivir con eso. No utilizar las diferencias para frenar cualquier proceso de unidad.
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Así que esperamos que los compañeros no cometan ese error y se abran a un verdadero debate de fondo y a una construcción común. Hasta ahora no han dado ese paso, veremos en adelante cómo actúan y si cambia en este tema tan trascendente.
IR.- La perspectiva de que la izquierda del FIT-U pueda experimentar un crecimiento electoral de millones de votos es un hecho sin precedentes y está concentrando la atención de miles de activistas y militantes en todo el mundo. Tampoco se puede descartar que antes de las próximas elecciones presidenciales pueda producirse un estallido social, o que los comicios de 2027 desencadenasen una situación explosiva.
Tomando en cuenta los posibles escenarios, ¿cómo os preparáis desde el MST para abordarlos y cuáles son vuestras propuestas programáticas y estratégicas?
¿Qué medidas debería aplicar un hipotético Gobierno integrado por las fuerzas que hoy formáis el FIT-U para responder a las aspiraciones de las masas y llevar adelante la transformación socialista de la sociedad? ¿Cómo derrotar los intentos de la clase dominante y los imperialistas para sabotear y derrocar a ese Gobierno?
AB.- Para empezar actualmente estamos desarrollando decenas de actos públicos, encuentros, foros, conversatorios para abrir este debate de cara a miles que afortunadamente asisten a este encuentros en teatros, clubes, sindicatos, universidades y desde el norte al sur profundo del país. Esta es una iniciativa del MST que desarrollamos para intervenir en el fenómeno y organizar todo lo que podamos con nuestros planteamientos, a través de asambleas abiertas que son la resultante como continuidad por ahora, de estos eventos que estamos realizando.
Luego indudablemente hay un programa base que tenemos como FIT-U y que el MST comparte en todos sus términos que plantea un conjunto de medidas inmediatas y transitorias, solo por nombrar algunas:
*Suspender de forma inmediata el pago de toda deuda externa, y usar esa masa de recursos para reactivar la economía sobre otra matriz y régimen de propiedad: financiar un enorme plan de obras públicas (viviendas, escuelas, hospitales, rutas) para generar trabajo a gran escala.
*De forma complementaria, contra cualquier intento de boicot y lock-out, o corrida financiera, planteamos estatizar todo el comercio exterior y la banca privada, para disponer de esas palancas económicas en el inicio del proceso.
*Reforma impositiva e impuesto a los ricos, para volcar ese dinero a aumentar salarios, jubilaciones, programas sociales y los presupuestos en salud, educación, ciencia, tecnología, cultura, etc.
*También para asegurar pleno empleo y con derechos, reducir la jornada laboral a 6 horas, 5 días, con salario equivalente al costo de la canasta por ley y retomar un régimen jubilatorio que asegure ese derecho con movilidad y proporcionalidad del 82 % del trabajador en actividad. Recuperar el concepto de jubilación como salario diferido, no subsidio magro a la vejez.
*Proponemos estatizar toda empresa que cierre, suspenda o despida trabajadores bajo control obrero. Además, apertura de libros contables de toda fábrica o empresa privada.
*Reestatización de todas las empresas privatizadas de servicios públicos, bajo control social de trabajadores y comités de usuarios.
*Planteamos avanzar en el desmantelamiento de toda la matriz extractivista contaminante y neocolonial: prohibir el agronegocio, la megaminería, el fracking o la gentrificación con fines especulativos, para reemplazar todo eso, por otra forma de producir y relacionar la actividad creadora social con la naturaleza no-humana. Y una reforma agraria para liquidar la concentración de la tierra en pocas manos.
*En el plano de las reformas políticas y judiciales, proponemos una reforma integral: revocabilidad de mandato de todo cargo electivo por el voto popular directo, salarios equivalentes a los de un trabajador calificado promedio y mecanismos de control social permanente.
*Aplicar un programa integral de socialización de tareas de cuidado contra todos los lastres patriarcales existentes.
*Desmantelar el aparato de represión y espionaje, y avanzar hacia un concepto distinto de seguridad preventiva, con control social, electividad de comisarios, rotación geográfica, periódica y prohibición de reprimir o intervenir en protestas. Y avanzar en la organización de la autodefensa frente a cualquier intento golpista o desestabilizador del nuevo gobierno obrero.
Por supuesto, desde el minuto cero, un gobierno de trabajadores como el que intentamos implantar, implicará impulsar todas las expresiones de autoorganización en el movimiento obrero, la juventud y los sectores populares. Desarrollar, amplificar, y contribuir a consolidar y a coordinar nacionalmente la formación de consejos de trabajadores será una tarea central, ya que al final de cuentas, de ese proceso deberá surgir una nueva estatalidad transitoria que reemplace toda la estructura del estado capitalista que nos proponemos desmantelar. Y eso es clave, para avanzar en la planificación democrática integral de toda la economía e ir a un nuevo régimen de propiedad social de los medios de producción de riqueza social.
Y claro, la internacionalización de este proceso será clave, en la región y a escala mundial para derrotar todo hostilidad imperialista. En eso, la LIS como herramienta internacional y todo lo que podamos hacer para fortalecer el reagrupamiento internacional de los revolucionarios es decisiva desde ahora mismo.
En fin: muchos desafíos, una apasionante oportunidad y todo el optimismo militante para aprovecharlo. En esa línea estamos actuando y claro, el intercambio con organizaciones internacionalistas para nosotros es fundamental, y con ustedes en el Estado español principalmente.
