Ceuta: la derecha española y la Comisión Europea salen a cazar niñ@s
Como sucede en Palestina, la barbarie vuelve a mostrar su horrible rostro en Ceuta, es decir en la Unión Europea. Hay que exigir ayuda, respeto real e inmediato a los derechos de los migrantes. Y luchar para terminar definitivamente con el capitalismo imperialista y su brutalidad inhumana.
Por Gérard Florenson
Feijóo tiene el “mérito” de hablar claro y de levantar el velo sobre el programa de la derecha supuestamente democrática. Esperando obtener un beneficio electoral del veneno racista que su partido el PP, junto con sus aliados de VOX, difunde en la sociedad española mediante rumores y mentiras, se apoya en la situación de Ceuta no solo para estigmatizar a los migrantes, sino también para cuestionar las pocas disposiciones legales que los protegen, aunque sea mínimamente, de la arbitrariedad.
¿Gobierno Sánchez: impotencia o hipocresía?
La protección a los menores forma parte de esas normas que parecían comúnmente aceptadas. Para Feijóo no se aplican en el caso de Ceuta: la llegada masiva de migrantes no sería simplemente inmigración ilegal, sino una «invasión», término elegido, por supuesto, por su connotación militar, y por tanto todos los migrantes, incluidos los menores, son «invasores» a los que hay que expulsar por todos los medios, incluso violentos. Niños y adolescentes estaban entre los “invasores” por lo tanto son delincuentes y, como tales, no pueden beneficiarse de la menor protección.
Feijóo se ve reforzado en esta posición ignominiosa por las declaraciones de dirigentes de la Unión Europea que preconizan la expulsión de todos los migrantes llegados a Ceuta. Esta convergencia de declaraciones solo sorprenderá a quienes consideran a las instituciones europeas un paraguas democrático, algo que no es nuestro caso. Simplemente, Feijóo se adelanta un poco: invoca un pacto migratorio que todavía no ha sido incorporado a la legislación española, al tiempo que busca endurecer su aplicación. Sabe perfectamente que su exigencia de expulsar inmediatamente a todos los migrantes es legalmente inaplicable y que incluso la Unión Europea ha tenido que prever disposiciones particulares para los menores, pero poco le importa: un eslogan no está hecho para convencer, sino para llenar las cabezas.
Sin embargo, también necesita cuidar a las almas sensibles que puedan existir incluso en su propio campo y, por ello, utilizar un argumento moralmente más aceptable: el verdadero interés de los niños y adolescentes sería vivir junto a sus familias. Se podría objetar que la reunificación familiar puede hacerse en otro lugar que no sea el país de origen… Pero, sobre todo, si jóvenes muy pequeños han arriesgado sus vidas —y al menos 141 han muerto— con o sin el acuerdo de sus familias, es precisamente porque ni Marruecos (país seguro según Feijóo) ni los demás países africanos les ofrecían un futuro. La monarquía marroquí reprimió las manifestaciones de la juventud. No solo las potencias imperialistas, vinculadas a este gobierno autoritario por sus intereses económicos, permanecieron en silencio, sino que además proporcionan las porras: son cómplices de las condiciones de vida de la población.
Es una decisión tardía, tres semanas después de su llegada, tres semanas en condiciones deplorables a pesar de los esfuerzos de diferentes asociaciones y de una parte de la población para ayudarles, proporcionarles alimentos y productos de higiene, alojarlos y garantizar su seguridad. ¡Y habrá que esperar como mínimo otras dos semanas para este traslado! Que estas adolescentes estén en peligro, que sean objeto de propuestas sexuales a veces insistentes y acosados por reclutadores de redes de prostitución es un hecho denunciado desde el principio por las asociaciones.
El Gobierno español prevé trasladar a 500 menores al continente
La derecha española se aprovecha de ello para criticar la inacción del Gobierno Sánchez, pero sobre todo para estigmatizar a los migrantes retomando el vocabulario de los fascistas: individuos peligrosos y potenciales violadores. No se preocupa por ello más que en Ceuta; en otros lugares, estas manifestaciones de «virilidad» le escandalizan menos. Cuando estrellas del cine, de la canción o del deporte son acusadas de agresiones sexuales, la derecha invoca la presunción de inocencia y los excesos feministas que exageran el alcance de simples muestras de afecto. La noción de consentimiento y su incorporación a la ley les parecen exageradas. Los «civilizados» no fuerzan a las mujeres ni frecuentan los prostíbulos donde a menudo son obligadas a «trabajar» jóvenes africanas o latinoamericanas.


Pero mientras dispara con artillería pesada contra Sánchez, que se relaja en las playas de Canarias mientras “la patria está en peligro”, y mientras cuenta que el riesgo para las chicas reside en la perversidad de sus compatriotas, la derecha podría alegrarse de la decisión de trasladar a las menores para protegerlas. Las comunidades que gobierna, a menudo junto con VOX, que compite en la escalada racista, se oponen a acoger a menores en su territorio y quieren multiplicar los recursos para no aplicar la ley.
Nosotros, revolucionarios, no damos ningún crédito a Sánchez ni a sus «socios» reformistas. El primero ha afirmado su «firmeza» contra los migrantes, aun sabiendo que debe aplicar la ley, de mala gana y arrastrando los pies; quiere conciliarse con la Unión Europea, al igual que con la monarquía marroquí, defenderse de las acusaciones de permisividad de la derecha y criticar el giro del PP hacia las posiciones ultra de VOX. Sus aliados de izquierda se presentan como más humanistas, pero sin denunciar las ambigüedades del jefe de Gobierno, lo que equivale a encubrirlas.
Pero cuando el Gobierno finalmente toma una medida elemental de protección de cientos de menores, cuando su traslado al continente puede permitirles acceder a condiciones de vida dignas, a una vivienda con instalaciones sanitarias, alimentos y atención médica, nuestra posición es clara: SÍ al traslado, y cuanto antes; ya han sufrido demasiado.Y frente a la derecha, clásica o extrema, decimos: ¡manos fuera, respeto a los migrantes, respeto a los menores!
Nuestra posición es la misma que cuando hay que obligar a un patrón a respetar las leyes sociales. El sistema capitalista no cae por ello, pero quien es incapaz de defender las conquistas de las luchas pasadas no hará la revolución. Las leyes que protegen, aunque sea mínimamente, a los migrantes no son un regalo del sistema ni de los gobiernos a su servicio: son producto de la lucha antirracista.
Sánchez no es un incapaz, sino un maniobrero
Importa poco que Sánchez no haya interrumpido sus vacaciones en Canarias: intervino y, cuando guarda silencio, es para ganar tiempo. Tomó la palabra para denunciar la llegada masiva de migrantes como un ataque a la integridad de los territorios español y europeo; Feijóo dice «invasión» y Sánchez va en la misma dirección sin emplear la palabra. Tomó la palabra para exonerar a la monarquía marroquí de toda responsabilidad, responsabilizando a mafias anónimas. Defendió la dominación española sobre sus colonias africanas. Evidentemente, es responsable del retorno, a veces voluntario pero en la mayoría de los casos forzado, de la mayoría de los migrantes a Marruecos. Su Gobierno envió policías y militares adicionales para «proteger la frontera», pero también para perseguir a los migrantes que permanecían en Ceuta, hacerles la vida imposible y obstaculizar el trabajo de las asociaciones humanitarias. ¡No precisamente inactivo!
Sánchez se defiende de las acusaciones de permisividad que la derecha dirige contra él y sus ministros y, al mismo tiempo, debe aplicar las leyes que prohíben las expulsiones masivas e indiscriminadas. Estas leyes son claramente insuficientes y están sumergidas en un océano de textos discriminatorios contra los extranjeros, pero es como con el Código de Trabajo: no hay que dudar en utilizarlas cuando permiten defenderse.
Con mucho retraso, el Gobierno aplica una parte de la ley que protege a los menores no acompañados. Solo una parte: únicamente las chicas deberían beneficiarse del traslado. Esto significa que el destino de los otros aproximadamente 1.500 menores sigue siendo incierto. La ley —e incluso las directivas europeas más restrictivas— impone su acogida, protección y un examen individual de su situación. Ni Sánchez, ni Feijóo, ni Mohamed VI pueden contravenirlo, y es imposible que estos menores puedan permanecer en Ceuta en buenas condiciones.
Lo mismo ocurre con los migrantes procedentes de países distintos de Marruecos. Han huido no solo de la miseria, sino también de guerras civiles, conflictos fronterizos y ataques mortales de facciones islamistas, cosas de las que probablemente tanto Feijóo como Sánchez han oído hablar. Han atravesado Marruecos para llegar a las puertas de Ceuta, en un viaje largo y difícil que muchos no sobreviven. Sus países no son «países seguros», ni siquiera según los criterios de la Europa capitalista, y pueden beneficiarse del derecho de asilo después de un examen individual de sus casos. El Gobierno sabe que no puede eludir esta obligación y que no puede devolverlos a Marruecos, que les es hostil. También sabe que son demasiados para permanecer en Ceuta en buenas condiciones. Pero, por el momento, la policía los ha separado de los migrantes marroquíes, les ha impuesto abandonar la playa y los ha recluido en un verdadero campo de retención, con al menos un techo sobre sus cabezas, pero poco más. En cuanto a lo que ocurrirá después, silencio.
La derecha y el Gobierno polemizan sobre la situación sanitaria. La ministra minimiza las dificultades, mientras que la derecha la califica de dramática. El PP se burla de la salud de los migrantes y pretende proteger a la población española de Ceuta de las enfermedades contagiosas que los extranjeros llevarían de forma natural.
¿Cederá Sánchez al chantaje del PP y VOX?
Pero si creemos no a testigos anónimos que hablan con medios de comunicación reaccionarios, sino a los representantes de los médicos y del personal sanitario que llevan tres semanas haciendo todo lo posible para curar heridas, evitar infecciones, detectar y tratar enfermedades provocadas por la miseria y las malas condiciones de vida, la situación es realmente grave. Se ve agravada por el hacinamiento, la masificación y los problemas de higiene.
Esto habría exigido acciones inmediatas: alojamientos de emergencia, aunque fueran tiendas de campaña, pero con ropa de cama, duchas, agua y alimentos en cantidad suficiente. Y además, según los propios médicos, que se han visto desbordados, montar un hospital de campaña con el material y los medicamentos indispensables y reforzar los efectivos sanitarios (el Gobierno sí ha sabido hacerlo para los policías). Respuestas tardías, respuestas insuficientes, negación de la realidad. ¿Incapacidad del Gobierno para hacer frente a la situación, como dice la derecha, que reclama comparecencias y dimisiones?
Si este Gobierno es una banda de inútiles, desbordada de inmediato, podemos temblar ante las consecuencias de una catástrofe natural o de un accidente químico o nuclear. Es cierto que el PP, visto lo que ocurrió en el País Valenciano, puede ser discreto… Y también es cierto que la lucha contra los incendios ha revelado la falta de medios suficientes.Pero creemos que la situación en Ceuta tiene otra causa, que el Gobierno Sánchez tiene una gran responsabilidad en su agravamiento y que su «incapacidad» es, al menos en parte, voluntaria.
Se vio obligado a tomar una medida de protección de las menores, pero no se apresura a resolver la situación de los menores. ¿Por qué? Teme enfrentarse al bloqueo de los cargos electos del PP y VOX, porque tendría que imponerse para hacer cumplir la ley. La mejor solución para él es dejar que el tiempo pase, esperando que muchos de estos niños y adolescentes, al no ver ninguna salida, terminen resignándose a regresar a Marruecos, cuyo Gobierno afirma quererlos.
Lo mismo ocurre con los marroquíes adultos que todavía permanecen en Ceuta. Sus condiciones de vida son deplorables; solo pueden contar con las asociaciones y los voluntarios que los ayudan, cuyos medios son limitados. No se les ofrece ningún alojamiento y la policía los expulsa brutalmente de las playas y las calles. Al ser ciudadanos de un «país seguro», según los gobiernos imperialistas, tienen muy pocas posibilidades de beneficiarse del derecho de asilo, salvo que demuestren que están personalmente en peligro. Sánchez apuesta por su cansancio y por sus relaciones con la monarquía marroquí para hacerles elegir un retorno «voluntario».
¡Ninguna persona es ilegal!¡Asistencia inmediata a todos los migrantes! ¡Derechos democráticos y sociales! ¡Protección inmediata y focalizada en l@s niñ@s y adolescentes! ¡Castigo a los abusos! La barbarie del capitalismo imperialista europeo está a la vista ¡Por una Europa y un mundo socialista sin fronteras, gobernado por los trabajadores!
